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18/3/22

El recuerdo de una corrida de mi niñez en 1973

En la foto de "El Ruedo", Semanario Gráfico de los Toros de Madrid, en 1973, el niño soy yo, acompañado de mi madre, mi abuelo y mi hermano (der). Foto archivo: Hermanos Dupouy Gómez  

por: 
Rafael Dupouy Gómez

Como dicen que recordar es vivir, revisando nuestros archivos taurinos, encontré gratamente una crónica de mi niñez cuando en compañía de mi abuelo, mi madre y hermano acudimos al Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, para presenciar una corrida de toros. Era mi época de siembra de afición, ilusión y adquisición de conocimientos tempranos sobre el arte del toreo en la que, indudablemente, tuvo máxima influencia mi muy querido y siempre recordado abuelo Florencio Gómez Núñez, gran mantenedor e impulsor de la Fiesta Brava en Venezuela, siendo con su hermano Juan Vicente, fundador de la primera ganadería de toros pura casta de lidia en el país, "Guayabita" y creador de la histórica Maestranza de Maracay, que fue inaugurada, el 20 de enero de 1933, por mi bisabuelo, el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, quien también gozó siempre de una profunda afición desde su juventud, en su natal tierra tachirense, donde presenció sus primeros espectáculos taurinos. Posteriormente, logró entablar una entrañable amistad con el "Pasmo de Triana" Juan Belmonte cuando visitó nuestro país en 1918.

Crónica de la corrida celebrada en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, el 10 de noviembre de 1973, escrita por Víctor José López "El Vito", publicada en "El Ruedo", Semanario Gráfico de los Toros de Madrid, España. Arriba, a la derecha: El diestro mexicano Manolo Martínez. Abajo, de izquierda a derecha: Mi madre, Rosa Elena Gómez Arráiz, el niño Rafael Dupouy Gómez con ocho años de edad, mi abuelo Florencio Gómez Núñez y mi hermano Juan Florencio Dupouy Gómez con sombrero, presentes en la corrida. Fotos: Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


La corrida, lamentablemente, no resultó con el éxito deseado como bien lo reseña la crónica de Víctor José López "El Vito", pero tiene un significado especial para mi persona por ser una de las que pude presenciar de niño y por la referencia hacia nuestra familia que dice en la leyenda de la fotografía:

"Entre los asistentes a la corrida, don Florencio Gómez Núñez, hijo del recordado General Juan Vicente Gómez, que en 1933 importó por vez primera a Venezuela toros bravos de España. Le acompañan los miembros de su familia".  

A continuación, comparto con los amables lectores, la crónica publicada en "El Ruedo", Semanario Gráfico de los Toros de España en 1973:

CARACAS. 10. (Especial para EL RUEDO, por Víctor José López, "El Vito").

La corrida extraordinaria de la temporada grande de Caracas tiene antecedentes empresariales muy particulares y creemos extraños, aunque no tal vez sin precedentes, en el mundo de los toros. Ocurre que una corrida de la ganadería venezolana de "Bella Vista" estuvo anunciada para la Feria de Caracas, siendo sustituida a última hora por un encierro mexicano. Se llegó a decir, sin que esto fuese confirmado por el interesado, que Curro Girón, empresario de estas corridas, había afirmado que ese encierro no podía pasar en la plaza caraqueña por falta de trapío y peso.

Las supuestas declaraciones del torero-empresario aparecieron en un diario capitalino, lo que produjo una reacción entre los propietarios de la divisa venezolana, aceptando éstos el "guantazo" como si se tratara de un reto que tenía que ser despejado en el campo del honor: en este caso una plaza de toros.

Y así, los ganaderos de "Bella Vista", son muchos y casi todos personas de dinero, se instituyeron en empresa y comenzaron a trabajar en la organización de la Corrida Extraordinaria de Caracas, encontrándose con parte del trabajo hecho gracias a los éxitos de "El Niño de la Capea" y Manolo Martínez, máximos triunfadores de la Feria de Caracas, y toreros que requerían poco esfuerzo para su promoción.

Los ganaderos-empresarios enfilaron sus baterías contra el torero-empresario anunciando con mucho ruido el cartel, que completaron con la presentación en Caracas del diestro venezolano Carlos Málaga "El Sol", recién llegado de España, donde había sido el venezolano que más orejas cortó en aquellas plazas.

Sin estar obligados por el Reglamento taurino, ya que para las corridas venezolanas éste exige que los astados lleguen a los corrales de la plaza cuarenta y ocho horas antes. "Bella Vista" envió con una semana de antelación la corrida. Fuimos de los primeros que asistimos a los corrales para ver el encierro, ya que el ruido que se había hecho en torno al mismo nos indicaba que se produciría noticia. Pero no; no hubo nada de extraordinario con la presentación de la corrida; por el contrario, habían tres toros sin trapío, con los pitones demasiado brochos y gachos, que es el tipo que ha venido fijando un semental de Francisco García, de donde procede esta vacada.

Si esto fue en los corrales, en la plaza podemos decir que tres de los toros fueron mansos, pero de carreta. Dos de ellos le tocaron a "El Niño de la Capea" y otro a Manolo Martínez; uno, el primero de la tarde, no se vio en la plaza, porque no aguantó el castigo en varas del picador mexicano "Coca-Cola", de la cuadrilla de Martínez, quien venía impresionado de lo mucho que se comentaba en esta corrida. 

Carlos Málaga "El Sol" fue el único de la terna que gustó las mieles del éxito y cortó una oreja. Le vemos torear muy apretado en lances al costado por detrás. Foto: Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Los otros dos toros, sin que fueran buenos para el ganadero, fueron lo que en el argot taurino se conoce por "peritas en dulce", toros dóciles que embistieron a voluntad del diestro criollo Carlos Málaga "El Sol", quien fue el triunfador de la tarde al cortar una oreja en el segundo de la tarde y escuchar palmas, que agradeció desde el tercio de matadores, en el quinto. Es de apuntar que "El Sol" escuchó música en sus dos faenas, que acá en Venezuela es premio para cuando se hacen las cosas bien con la muleta. Carlos fue el único torero de la tarde que recibió el honor del pasodoble. A su primer enemigo lo mató de una buena estocada y el segundo de pinchazo y espadazo tendido y contrario, recurriendo más tarde al descabello.

Manolo Martínez fue ovacionado en su primer enemigo que llegó sin fuerzas a la muleta, al realizar una faena porfiona de las que lo han colocado en el sitio de figura entre nuestros aficionados; con la capa Manolo Martínez se lució en un quite por chicuelinas. El mexicano mató de media que fue efectiva. Con el cuarto de la tarde abrevió, hecho que el público debió agradecer, ya que se trataba de un buey digno de que castigaran a la divisa.

"El Niño de la Capea", atracción taquillera de la actual temporada venezolana, no tuvo una tarde como para recordar; al principio fue aplaudido su empeño para luego esas palmas convertirse en pitos que trataron de ser silenciados por los fieles seguidores del joven diestro de Salamanca. Voluntad hubo por parte de Pedro Gutiérrez Moya, pero ésta se estrelló contra la mansedumbre de las reses de "Bella Vista", en las que estuvo pesadillo con el acero, recurriendo al descabello.

"El Niño de la Capea" también vio estrellarse su voluntad ante el estilo de los toros. Foto: Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Así, pues, sin que los ganaderos demostraran algo que querían demostrar al convertirse en empresarios, ni los toreros base del cartel conquistaran un éxito, vimos como el venezolano Carlos Málaga "EI Sol" se alzó con el triunfo en la tarde de su presentación, sin que nadie se atreviera a pronosticarlo antes de iniciarse la corrida.

Publicado en "El Ruedo", Semanario Gráfico de los Toros. Año XXX. Número 1.535. Madrid, España, el 20 de noviembre de 1973. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


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