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4/1/21

Don Hugo: No hay puerta sin camino, ni camino sin puerta...

Que la herencia no se pierda, sobran razones para continuar 
en pie por la fiesta brava.
 Foto: Germán D´Jesús

*** Se ha marchado el paladín patriarca del quehacer taurino en Venezuela, un hacedor de ferias que nos cambió la identidad dentro de la mejor de las fiestas: La fiesta brava.

por: Eduardo Ravell - Diario Pico Bolívar ------- Mérida Venezuela



Reza el pasaje bíblico que los tiempos de Dios son exactos, a toda perfección y para muestras ahí está: Don Hugo Domingo Molina Colmenares; se fue al reino celestial en Enero, el mes de la Feria Internacional del Santo Patrono San Sebastián; su feria del alma, la que nos sembró para siempre la tauromaquia como un clon o chip nato, que posteriormente nos dio otra identidad regional, nacional e internacional. 

Quien diga lo contrario, estaría en total contradicción, si se toma en cuenta que la visión de este hijo de la llamada Perla del Torbes, no se conformó con haber obtenido su licenciatura en Administración, fue mucho más allá su horizonte, cuando incursionó en una de las empresas de abolengo como lo sigue siendo LOTERÍA DEL TÁCHIRA; y de ahí salió su gran premio lotero que hizo a Hugo Domingo, un extraordinario impulsor de esta categoría de empresas, que le unió cabos al toro de lidia. 

Fue entonces cuando en los primeros años de la década de los 60s, se le desarrolla esa inquietud por saltar él "charco" y volar a la capital ibérica, Madrid, para ligar esa suerte de ser escuchado entre los españoles amantes del arte de Cúchares, mejor conocido comercialmente como el arte de la tauromaquia. 

Nada fácil llegar como forastero, para estrechar manos en las principales tascas de la afamada calle de Alcalá, diagonal al sagrado templo de Las Ventas; o en su lugar, la Catedral del Toreo, donde la pulcritud artística se conjura entre el sol, la arena y sangre. 

De ahí, fue Don Hugo sembrando para recoger sus frutos que en poco tiempo, le dieron la razón de ser cuando se quiere ser impulsor novedoso. Cambiar aquella plaza portátil de La Concordia en San Cristóbal, de la plácida Venezuela, donde el "mechudo" o mechas oriundo de Córdoba: Manuel Benítez "El Cordobés", hiciera hincapié para que Don Hugo se trazara en levantar y hacer, de hecho, nuestra Plaza Monumental de Pueblo Nuevo, obviamente en unión de connotados hombres oriundos del Táchira. 

Todo fue tan mágico, que ese sueño se transformó en muchos sueños, en una época en que Venezuela empezaba a hacerse del seudónimo de la Venezuela saudita: había dinero, mucho dinero, con un dólar a 4,30 y una bonanza super petrolera, amén del resto de minerales. 

Fue entonces en la época más dorada, de los años 70, cuando Don Hugo Domingo se curtió de afición taurina; y a partir del año 75, tomó su "alternativa" como el empresario de turno más fructífero en ese entonces. Traer a las luminarias figuras: aparte del quinto Califa cordobés, vinieron dos grandes sevillanos del mismo pueblo de Camas: Paco Camino "El niño sabio de Camas" y Diego Puerta "Diego Valor", y verlos a los dos a puerta grande, en Pueblo Nuevo, es como ver a un par de faraones salir a hombros en Las Ventas de Madrid. 

Por lo anterior, el titular de este artículo, porque fue precisamente ese par de figuras, traídas por Don Hugo Domingo, por su admiración entre dos faraones sevillanos. Figuras como el Maestro salmantino Santiago Martin "El Viti", Manuel Cabo " "El Pireo", Antonio Chenel "Antoñete", Sebastián "Palomo" Linares, la dinastía de todas las dinastías la de los hermanos Girón, aquel aragüeño Ramón Montero "Maravilla", capaz de arrebatar los máximos trofeos a cualquier figura española. Manolo Martínez, “El Gladiador Azteca”, Don Bernardo Valencia y el Moreno de Maracay: José Nelo. 

Son muchas las figuras entre España y América, las que Don Hugo logró unir en los paseíllos de la Feria de San Sebastián, cuando el abono era de Domingo a Domingo. Cuántas fuentes de trabajo directas e indirectas creó Don Hugo Domingo; cuánta inquietud, despertó este insigne personaje entre otros empresarios que levantaron hoteles y posadas, entre la mediana y pequeña industria; cuántos miles de miles de turistas, vinieron a esta tierra: La Ciudad de la Cordialidad, a dejar divisas que a la postre fueron semillas de inversión tachirense; y sobre todo, cuántas generaciones de hoy día son taurinos por excelencia. 

Cómo olvidar aquella tarde del 24 de enero del año 1983, con los tres indultos entre el sevillano Tomás Campuzano, el salmantino Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea" y Morenito de Maracay, con ese buen encierro español de Torrestrella y que posteriormente dio paso al nacimiento de la vacada brava de Rancho Grande, El Prado, y por último, La Consolación en honor a la excelsa Virgen Patrona del Táchira Nuestra Sra. de La Consolación. 

Nunca olvido aquel titular del día después: domingo, en el Diario El Nacional de Caracas: "Escandalera en Pueblo Nuevo"; y no era para menos, eran los tres indultos en un ferial en aras de su gran patrono San Sebastián. Y como si fuera poco la FISS, prendió el gusanillo para que naciera la Feria Internacional del Sol en Mérida, la feria de la Virgen del Rosario marabino, China zuliana; la Feria de la Naranja, en honor a la Virgen del Socorro, en la Valencia industrial.  

Posteriormente, Don Hugo Domingo motivó a otros empresarios venezolanos a seguir sus pasos dentro y fuera de las plazas donde fue empresa. Ver sus toros en Tovar y Maracay ante San José cada marzo. Hay tanta tela que cortar, que le doy paso al historiador taurino Don Eutiquio Hevia Porras, otro taribero, curtido en toros que debió haber nacido al pie de la meseta de Las Margaritas de Táriba, donde precisamente nació EL PORTON TAURINO DE AMÉRICA, de la mano con la vecina Tovar, como un par de heroínas en antigüedad taurina, que ya rebasan los 177 años. 

Gracias a este extinto hombre de la profesión de administración y de solera taurina, hasta los tuétanos, y como lo escribiera el célebre escritor argentino: Ernesto Sábato sobre héroes y tumbas. 

Descansa en paz solera, en su lar nativo taribero;  tú también eres un faraón inmortal por siempre Don Hugo Domingo, que tus herederos lleven ese gen-chip taurino en este siglo XXI. Amén. 




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