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24/9/20

Fernando Lobo: El alumno, el director de emisora, el profesor y el colega

Hombre de grandes cualidades que se nos marcha en medio de la pandemia. Foto: Twitter

por: César Omaña
Director de venezuelataurina.com

Conocí a Fernando Lobo Archila en el postgrado de la Universidad del Táchira UNET, cuando fue uno de mis alumnos en la cátedra de Promoción y Publicidad del postgrado en Gerencia de Empresas Mercadeo; para mí fue un placer conocer a alguien que también le gustaba la radio y que ese amor por las ondas hertzianas, le llevaron a trabajar duro por tener la concesión y crear su emisora de apoyo al deporte.  De hecho, cuando me comentó de su tema para la tesis, me planteó el deseo de hacer algo por la radio y aprovechar el impulso que supone un trabajo de postgrado. Le comentaba que la radio comunitaria la tenía difícil para competir con la radio comercial; sin embargo, siempre apuntaba alto en su interés por hacer buena radio, buscando a los mejores.

Y como la materia se prestaba para hablar de la publicidad radial, no tardó en invitarme a visitar su emisora de la cual Fernando era su director y líder para captar talento; se ubica en Barrio Sucre, relativamente cerca  a la Iglesia de Fátima, muy famosa en el ámbito taurino por la Misa Rociera en el mes de enero. Fue para mí un placer visitar los estudios de una emisora pequeña y con espacios bien distribuidos para poder compartir su casa de habitación con la vida activa de la radio. Me conseguí con una dama del micrófono que estaba al aire: la profesora ucatense Lilian Caraballo, una extraordinaria voz al micrófono que daba gusto escuchar en sus programas de radio. Ese era el Fernando Lobo, director de emisora: organizado, delicado en la búsqueda de las voces y cuidadoso en los programas que desde allí se transmitían.

Luego pude visitar el programa de Juan Mariano Monasterios: El toro bravo toma la palabra, una producción que cada semana llenaba un espacio de una hora, llegándose a trasmitir sábados y domingos. A todo esto, se le agregaba el plus de las noticias o reportes en el noticiero deportivo de transmisión diaria por la Súper Deportiva 88.1 FM. También supe de los esfuerzos de Fernando por mejorar la señal, para poder llegar mas lejos, lo cual hizo realidad haciendo sus malabares y reuniendo los apoyos claves para coronar su meta.

Como economista, Fernando Lobo me sorprende un día, cuando lo encuentro a la salida de clase en la Universidad Católica del Táchira; un agradable encuentro y siempre su respetuoso saludo…- Cómo está profesor… Me contó que ya era docente en la Ucat y luego, pasamos al tema que nos gustaba: La radio. Me habló de que trasmitiría la Vuelta al Táchira, lo cual me dejó más asombrado, conociendo que el evento ciclístico era para ese tiempo, un evento reservado para las emisoras grandes… - Y cómo lo va hacer? Le dije. Me respondió con su sonrisa franca y me explicó cómo la tecnología le permitía cubrir las etapas y que contaba con la gente que había estado ligada a trasmisiones anteriormente. 
Después, de eso, fue una rutina saludarnos en los pasillos de la Ucat, ya como colegas; no podía yo verlo para pasar derecho, pues conversar con Fernando Lobo siempre fue un éxtasis de esos encuentros breves que dejan satisfacción por saludar a una persona que reunía tantas buenas cualidades juntas: amable, atento, humilde, trabajador, todo esto saltaba a la vista en este profesor ucatense y amante de la radio deportiva.
Este jueves 24 de septiembre, cuando me llega la noticia del fallecimiento de este personaje, de la mano de un gran amigo de Fernando: el Ing. y también colega ucatense, Pedro Vásquez, esto fue lo que alcancé a escribirle:

Imposible frenar las lágrimas ante esa nota suya  mi estimado Pedro... No me imagino su dolor por ser tan cercano a Fernando... No tengo palabras para decirle mi estimado Pedro...
Se apaga una voz en la radio que en cierto modo deja huérfana a las trasmisiones  deportivas.
Lamentar este fallecimiento es poco ante la obra de este amigo del deporte.

Esta partida inesperada, nos dejó a muchos contra el piso, deprimidos y llenos de una tristeza que pesaba como un saco de plomo a la espalda; igual se sintió Carlos Alexis Rivera, quien compartió en la plaza de toros en trasmisiones y en cabina.

Estos son los momentos en que uno se cuestiona y pregunta: ¿Pero Dios, por qué se llevan a un hombre bueno? Nos resta entonces ver el ejemplo y tratar de emular esas cualidades que hicieron de Fernando Lobo Archila un ser excepcional.

Paz a su Alma.

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