27/4/19

Tauromaquia y advocaciones de la Virgen María

La popular virgen sevillana, cuya imagen, por primera y única vez, fue vestida de negro en señal de luto, por la muerte de Joselito en Talavera de la Reina. Foto: sevilla.abc.es


Columna: RETAZOS TAURINOS (XLIX)

por: Eduardo Soto Alvarez.

• Existen advocaciones de la Virgen María, conocidas por tener alguna relación con la Fiesta Brava y ser veneradas por diestros y subalternos, en sus altarcillos personales o en las capillas de las plazas de toros.

Entre ellas, quizás la más conocida sea La Macarena, popular virgen sevillana, cuya imagen, por primera y única vez, fue vestida de negro en señal de luto, por la muerte de Joselito en Talavera de la Reina y dicen que sus ojos, siempre cuajados de llanto, vertieron ese día lágrimas verdaderas.

En Tovar, tenemos a nuestra Virgen de Regla, cuya imagen, a hombros de sus cofrades, siempre es la primera en dar la vuelta al redondel de su Coliseo, antes del paseíllo de sus tardes de toros, las cuales se celebran en su honor y cuyo nombre llevan nuestras festividades septembrinas, las más antiguas del país.

Las Ferias de Mérida, se iniciaron al amparo de la patrona de la ciudad, La Inmaculada Concepción o La Purísima, como también se conoce y el color de su manto azul celeste, le fue formalmente adjudicado por un Breve Pontificio del Papa Inocencio VIII en 1489; este tenue matiz del azul, ha sido incorporado a la liturgia taurina y se conoce como purísima en los trajes de luces.

Sin embargo, casi nadie recuerda a San Pedro Regalado, Patrón de los Toreros, cuya leyenda del Siglo XV, nos indica que iba camino de Valladolid, cuando se encontró con un toro bravo y el monje, echando su fe por delante, le mandó detener su carrera, lo bendijo, le ordenó regresar al campo sin hacer daño a nadie y el morlaco sumiso, obedeció las instrucciones del franciscano. Pedro Regalado fue canonizado en 1746 y es tradicional que los toreros acudan a su tumba, en el monasterio de La Aguilera, cerca de Aranda del Duero, para que les bendigan sus capotes.

• José Gómez Ortega, solía decir que nada le gustaba más que el toreo y las mujeres. En una entrevista para el Libro de los Toreros, de José María Carreteros (a) El Caballero Audaz, Joselito señaló que, si toreara nada más para los hombres, hacía tiempo se hubiera cortado la coleta. El famoso diestro, acota que, en esas tardes fatales, cuando casi en lágrimas dejaba los trastos y se refugiaba en la barrera, al volver la cara al tendido, en medio del griterío, se tropezaba con los ojos de una mujer, que quería consolarlo con la caricia de su mirada compasiva, entonces le salía al toro con renovados bríos y animado por el calor de los ojos de la desconocida, hacía unas faenas que levantaban al público de sus asientos. Emotivo y merecido homenaje del Rey de los Toreros a la mujer taurina, que ciertamente compartimos todos los aficionados.

• Por cierto, las tierras andinas, pródigas en bellas mujeres, han sido siempre semillero, fuente de inspiración y bastión de nuestra Fiesta Brava. El Vito recuerda en su interesante obra, Fragua de Toreros, que al captar la sociedad capitalina su atención desmedida, Cipriano Castro empezó a olvidarse de sus paisanos andinos, circunstancia que capitalizó Juan Vicente Gómez, quien creó las Ferias de Maracay, para evitar que la nostalgia los impulsara a retornar a las fiestas del terruño lejano, sin regresar al centro, debilitándolo políticamente. Así surgieron en 1905, al impulso de JVG y aún bajo la presidencia de su compadre CC, unas ferias semejantes a las de San Cristóbal, las cuales empezaron a celebrarse en un coso construido a tal efecto, en los alrededores de la Plaza Girardot.

Hay que reconocer al General Gómez (y a su descendencia), el impulso dado a nuestra tauromaquia; la afición taurina tachirense, no es ajena a su cercanía con Colombia, la feria tovareña contribuyó a motivar la afición emeritense, la Plaza Monumental de San Cristóbal, inspiró la construcción de la de Mérida, y, en definitiva, salimos ganando todos los taurinos del país. A quienes les cuesta aceptar, comentarios positivos sobre JVG, tendrán que reconocer que el hombre de La Mulera era un niño de pecho, comparado con lo que tenemos encima desde hace veinte años.

• El léxico de la tauromaquia es muy particular y nunca está demás repasar algunos términos. Por ejemplo, un toro cuajado, es el que ha desarrollado plena corpulencia y terciado, el que no tiene el tamaño que corresponde a su edad; un toro tiene clase, cuando sus embestidas son de calidad y está igualado, al tener sus cuatro extremidades perpendiculares y paralelas entre sí.

Eduardo Soto Alvarez.

27/04/2019.

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