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Feria de Tovar 2019 - 05 al 08 Sept.

18/3/19

La civilidad y la cortesía prevalece en una plaza de toros

El Motín de Aranjuez, entre Paco Camino y El Cordobés, en la corrida que tomaba Alternativa Vicente Punzón. Foto: aplausos.es

Coloumna: RETAZOS TAURINOS LXII

por: Eduardo Soto Alvarez.

• Estos días, de obligada abstinencia de corridas y con los altibajos de internet, es reconfortante para el espíritu, al renovar fuerzas en la lucha contra la opresión, evocar uno que otro pasaje curioso, de los tantos que han salpicado la historia de la Fiesta Brava, lo que explica el regreso, en las circunstancias actuales, de estos Retazos Taurinos.

• Al repasar Los Toros, tomo de la Enciclopedia del Espectáculo, que me obsequió hace algunos años, mi paisano, amigo y veterano taurino, Eugenio Salas; libro por demás interesante y útil, bien ilustrado, con prólogo de Antonio Díaz-Cañabate y textos amenos e instructivos de Antonio Abad Ojuel y Emilio López-Oliva, no he podido resistir la tentación de compartir con ustedes, algunos hechos y anécdotas, entresacados de sus páginas, pero referidos en el estilo tradicional de mis escritos taurinos.

• No deja de llamar la atención, que un noble sueco torease a caballo, en los festejos que se dieron en Madrid en 1680, con motivo de la boda entre María Luisa de Orleans (hermana de Luis XVI de Francia) y Carlos II, el último de los Austria, a quien llamaban El Hechizado, cuyo mal gobierno, se transformó en símbolo de la decadencia española. El caballero en cuestión, era el Conde Koenigsmark, a quien un morlaco echó por tierra, lo puso en peligro de muerte y lo salvó un peón, que le dio al toro una cuchillada en la ijada. El de a pie fue ovacionado, el Rey le lanzó una bolsa de oro, pero el noble no tuvo ningún gesto, para quien le permitió salir ileso, de tan azaroso trance. Muchos se preguntan, si no sería el origen, de la expresión popular hacerse el sueco.

• Livinio Styck, artífice de la Feria de San Isidro, abogado proyectado a la gerencia de Las Ventas, sin ser aún aficionado, visitó la finca de Antonio Pérez Tabernero, emblemático ganadero charro, pues quería comprar unos toros para sobreros. Así se lo manifestó, al criador de los famosos APés, a quién le extrañó que buscaran sus bureles para tales fines, pero, de todas maneras, se fueron a ver el ganado. El primer comentario del novel taurino fue que no le parecían muy grandes los toros. A lo que respondió de inmediato Don Antonio, dándole la vuelta a su cabalgadura: esas son vacas Livinio, mejor regresas a Madrid y vuelves por aquí, cuando hayas aprendido el oficio. Ambos personajes del mundo del toro, llegaron a ser grandes amigos.

• Antiguamente, los toros se trasladaban arreándolos con ayuda de cabestros, operación que podía tomar muchos días. Pero en 1863, Don Pascual Mirete, ideó la jaula para el transporte de ganado bravo, lo que fue incrementando el uso de trasporte por ferrocarril. El primer ejemplar enjaulado, para un viaje experimental, en junio del mismo año, pertenecía a Doña Gala Ortiz y el trayecto era de San Agustín, provincia de Teruel, hasta Barcelona. El traslado se realizó con todo éxito, el animal llegó en buenas condiciones, lo cual contribuyó a disipar el recelo de los ganaderos, por el novedoso método, el cual, desde entonces, no ha cesado de evolucionar.

• Generalmente, en las arenas de una plaza de toros, prevalece la civilidad y la cortesía, tanto es así, que cuando sucede lo contrario, adquiere de inmediato notoriedad. Tal es el caso, del incidente conocido como El Motín de Aranjuez, entre Paco Camino y El Cordobés, en la corrida que tomaba Alternativa Vicente Punzón, en 1965. Aconteció que Benítez, en el primero de su lote, hizo primores con la capa, pero el de Camas, con un quite por chicuelinas de excelente factura, eclipsó su desempeño. Al futuro califa cordobés, no le gustó ser opacado y, además, juzgó extemporáneo el quite, por lo que, al regresar Camino al burladero, lo apostrofó de tal manera, que hirvió la sangre del Niño Sabio y ambos diestros de fueron a las manos, hasta que apaciguó los ánimos el toricantano. Por cierto, ambos diestros estaban bajo la dirección de Pablo Martínez Elizondo, más conocido como Chopera.

• Las cornadas para muchos, constituyen la medida del valor de un diestro, para otros son producto de sus errores técnicos. Muchos toreros se enorgullecen de las cornadas recibida, pero ninguno ha llegado a los extremos trágicos de Carnicerito de México, que cuando cayó gravemente herido, en la plaza de Villaviciosa (Portugal), en septiembre de 1947, a escasos días de la tragedia de Linares, exclamó lleno de orgullo torero: ¡Muero de una cornada, igual a la de Manolete!

• Hasta la próxima, que la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, nos cubra con su manto en coyuntura tan crucial y sigamos, sin pausa ni desmayo, a Dios rogando y con el mazo dando.

Eduardo Soto Alvarez.

16/03/2019.

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