23/4/18

El último toro de Kike…

Bajo un manto gris, con el frío de la sierra y calados hasta los huesos por el agua, veíamos la tarde. Foto: Comana

por: Víctor Ramírez “Vitico”

Llovía a cántaros en Mérida, en una fría y melancólica tarde en la última corrida de la feria del Sol en Mérida. Se lidiaban toros de Los Aránguez y uno de Los Ramírez, por los diestros Domingo López Chaves, Pérez Mota, y los primos Alexander y Jonathan Guillén. La fecha quedará grabada en la memoria de quienes trabajamos tantos años con él y de aquellos aficionados, que fielmente le escucharon durante muchas temporadas. Un martes 13 de febrero de 2018 se verifica la última transmisión taurina del gran Kike Rosales.

Lógicamente ni Kike ni yo, sabíamos que era la última corrida que narrábamos juntos, en compañía de Gaby Parra, la última incorporación al combo taurino que durante 23 años llevó las incidencias de las principales ferias de los andes venezolanos.

La tarde, pasada por agua, dejó los detalles propios de los toros encastados y toreros entregados, triunfando Domingo López Chaves, Pérez Mota que salió a hombros y Alexander Guillén, que cortó una oreja.

Cuando llueve, transmitir una corrida de toros se torna muy complicado, al trabajar en un espacio muy reducido en el callejón, rodeados de equipos eléctricos que al mojarse te pueden “pegar corriente”. Aun así, se echó para adelante gracias al profesionalismo de los técnicos, locutores y productores de CNB Merideña 95.3 FM, la última radio que escuchó a Kike narrar los toros.

Bajo un manto gris, con el frío de la sierra y calados hasta los huesos por el agua, veíamos la tarde, la llevábamos por esas ondas invisibles y mágicas a aquellas personas que no pudieron ir a la plaza, fieles seguidores en todos los rincones del mundo. El último toro que vio y narró Kike en tarde de feria, fue “Lavandín”, número 24, negro con 435 kilos de Los Aranguez. Fue un gran astado, como para que él se fuese feliz de la fiesta. Lo estoqueó Jonathan Guillén.

Fue el último toro de Kike, la despedida inesperada que ninguno intuíamos, pero que nos hace ahora recordarle siempre. Cada vez que una radio transmita una corrida de toros, el recuerdo de este gigante de la comunicación volará entre micrófonos y consolas, porque esa fue su vida y obra.

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