19/3/18

burladero.tv: "Maestría y actitud"

Oreja a la entrega de Colombo, Ferrera firmó una faena de maestro en sazón, y Ginés Marín mostró sus credenciales a pesar de marcharse de vacío. Victoriano del Río lidió una corrida con varios ejemplares de buena nota. Foto: Jacobo Silvestre

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Carlos Bueno - 19/03/2018 - Fotos: Jacobo Silvestre
Interesante cartel para los aficionados el que cerraba la feria de Fallas, una combinación que, sin embargo, no tuvo el tirón necesario entre el público para que acudiese en mayor número a, en otro tiempo, tan señalado festejo. Ferrera brindó una sabrosa faena de maestro en sazón ante un toro que acudió al caballo al relance y que salió suelto de él pero que en la mulera fue siempre a más en profundidad y entrega. El festejo demostró también que la actitud y seguridad mostrada por Ginés Marín y Colombo son motivos para creer firmemente que el relevo es una realidad más que asegurada.

Faena de puerta grande la que Antonio Ferrera firmó ante el cuarto de la tarde. Tuvo reunión y expresión, mando y sentimiento. Hubo muletazos en los que pareció que el extremeño se marchaba tras las embestidas. Lo hizo todo por abajo, con gran autoridad y seguridad. Labor intensa, profunda, entregada, rota, en la que el toro fue a más porque ante él hubo un torero que le consintió al principio para hacerle ir a más. Pero Ferrera cambió las dos orejas por dos avisos por culpa de su deficiente uso de los aceros.

No le permitió el lucimiento el que había abierto festejo, un animal de embestida descompuesta frente al que Ferrera se mostró serio y templado, pero la falta de entrega del animal imposibilitó que su quehacer tuviese repercusión.

La única oreja de la tarde la cortó Colombo que, después de un excelente par de banderillas en el tercero de la tarde, resultó cogido de forma espectacular clavando el último par al violín, afortunadamente sin consecuencias visibles. La voltereta no le hizo menguar su decisión y entrega manejando la franela a pesar de que al animal le costó ir metido en las telas y probó mucho antes de cogerlas. Labor decidida y comprometida del venezolano, que además de arriesgar puso variedad a su quehacer y remató de excelente estocada.

Manseó el que cerraba la tarde y la feria, y Colombo tuvo que lidiarlo en terrenos de chiqueros, donde aprovechó la poca colaboración del animal para justificarse con enorme disposición y valentía antes de que el animal decidiese salir huyendo tras cada serie. Cerró con ajustadas bernardinas y se le pidió otro trofeo, pero el palco no se lo concedió.

Ginés Marín meció el capote a la verónica con regusto y cadencia, y después realizó un quite de la media luna (con medio capote) del que resultó aparatosamente volteado. Se levantó sin mirarse y repitió quite, esta vez por ceñidas chicuelinas de mano baja. No decayó su entregada actitud con la muleta para llevar a cabo una faena de amplio repertorio, inspiración y vistosidad basada en el mando, en la que obligó a su antagonista a seguir las telas aún cuando hacía amagos de no querer hacerlo. Perdió un trofeo seguro por su fallo a espadas.

Arreció la lluvia durante la lidia del quinto convirtiendo el ruedo en un auténtico barrizal. Poco pareció importarle tal circunstancia a Ginés, que volvió a plantarse ante su antagonista como si la arena estuviese en perfecto estado. Pero su indudable voluntad y riesgo adquirido no acabó de tener eco en unos tendidos más preocupados por resguardecerse del agua.

Ficha del festejo:

19 de marzo, Valencia. 11ª de Fallas. Un tercio de entrada en tarde lluviosa. Toros de Victoriano del Río, desiguales de presentación y juego. Sobresalió el 4º, de nombre Jarretero, premiado con la vuelta al ruedo. 1º deslucido, 2º manejable, 3º complicado, 5º bueno, 6º descastado.

Antonio Ferrera: silencio y vuelta al ruedo tras dos avisos.

Ginés Marín: saludos tras aviso y saludios.

Jesús Enrique Colombo (que sustituía a Román): oreja y vuelta al ruedo tras petición.

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