12/2/18

César Valencia y Francisco Javier Rodríguez triunfan en Mérida

Valencia recibiendo a portagayola a su primer ejemplar Foto: Jorge Cepeda

** Destellos torerísimos de Pedrito de Portugal y Colombo quienes no tuvieron opciones


por: Víctor Ramírez “Vitico”

César Valencia volvió por todo lo alto al indultar un toro y salir a hombros, acompañado del rejoneador Francisco Javier Rodríguez que logró un triunfo meritorio, en una tarde en la que Pedrito de Portugal dejó destellos torerísimos y Jesús Enrique Colombo cuajó una buena tarjeta de presentación en esta plaza.

Francisco Javier Rodríguez ha demostrado esta tarde su oficio y temple, ante un toro que le planteó muchos problemas, los cuales resolvió el rejoneador con torería y clase. Abanto el toro de salida, Rodríguez lo enceló con oficio y estuvo certero con los rejones de castigo. En banderillas, el ya experimentado jinete echó mano de todo su poder y conocimiento para lucirse, clavando siempre dando el pecho y arriba. Destacó en un par a dos manos y la vistosa suerte del abanico, para dejar un rejón certero que dio paso a las dos orejas.

Nula la suerte del lusitano Pedrito de Portugal que estuvo muy torero con dos toros a contraestilo. El primero se le vino encima al diestro en el saludo con el capote, sin mayores consecuencias que la rotura de la taleguilla. Suelto y soso, el astado fue entendido muy bien por Pedrito, que le cuajó muletazos con temple, clase y buen gusto, que no tuvieron eco en los tendidos porque el astado siempre salía con la cara alta y suelto. La clase de este torero es su mejor tarjeta de presentación. Escuchó palmas de los que paladearon su exquisito toreo. Estupendas verónicas en el recibo con el capote del portugués a su segundo, al que ejecutó una larga a una mano de cartel de toros. Pedrito volvió a mostrarse muy torero, haciendo las cosas con clase, temple y parsimonia. Muy por encima de un toro soso y noble que no transmitía nada, el lisboeta cuajó pases hondos y finos, que dejaron en el paladar de los aficionados los momentos más toreros de la tarde.

A por todas salió César Valencia que recibió a su primero con una larga cambiada a portagayola, dándole dos largas afaroladas en el tercio. Banderilleó el joven espada con emoción, par de la silla incluido, para darlo todo en una faena vibrante y emotiva. Buenos muletazos en tandas ligadas de Valencia, que cuajó sobre todo al natural a un buen toro, del que pudo pasear las orejas, pero un sartenazo dejó todo en fuerte petición de trofeo, dando el diestro triunfal vuelta al ruedo. Con su segundo, César Valencia fue todo valor y pundonor. Repitió dosis en banderillas, destacando en el par de la silla y las cortas. El toro, bravo y noble permitió una larga faena de un torero entregado y decidido, que cuajó varias series ligadas y vibrantes de derechazos y naturales. Destacó Valencia por su ilimitada entrega, que puso al público de su parte. Muletazos llenos de emoción, algunos muy buenos, otros llenos de raza y pundonor. Alargó el trasteo de forma muy hábil, adornándose con molinetes de rodillas y bernadinas para lograr el indulto de “Quintero”, justo 32 años después que su tío Bernardo indultara al primer toro al que se le perdonó la vida en Mérida, el recordado “Gavioto”, número 336 con 426 kilos de Tarapío, en una tarde histórica con Ortega Cano, Bernardo y Tomás Campuzano, que salieron a hombros. Dos orejas simbólicas y triunfal paseo al anillo le devuelven a César Valencia la vida en el toreo.

Entregado, valiente y siempre en torero, Jesús Enrique Colombo se ha presentado en esta plaza como matador de alternativa. Buenos lances rodilla en tierra del tachirense, que cubrió un estupendo tercio de banderillas, derrochando facultades físicas y conocimiento de los terrenos. En el tercio final, Colombo estuvo muy por encima de un toro noble, pero soso. Buenos muletazos por ambos pitones los del diestro, que gallardo y enfibrado, buscó a toda costa el triunfo. La faena, ceñida y alegre fue a más pero un pinchazo en todo lo alto enfrió al respetable, que tras solicitar la oreja levemente, guardó silencio. Con una ceñida larga cambiada de rodillas recibió al último, un toro áspero y bronco, que siempre embistió con la cara alta pegando tornillazos. Colombo banderilleó con voluntad y toreó con garra y ceñimiento. Varios muletazos fueron largos y buenos, pero la faena no terminó de romper por las muchas dificultades del astado. La entrega del joven espada fue evidente. Una estocada caída fue punto y final para una digna actuación.

FICHA DE LA CORRIDA

Plaza de toros de Mérida

Domingo 11 de febrero.

Tercera corrida de la feria del Sol. Casi tres cuartos de entrada en tarde fresca.

Cuatro toros de Rancho Grande (primero para rejones), tercero, sexto y séptimo y tres de El Prado, segundo, cuarto y quinto. Desiguales de presentación. Bravos, nobles y encastados tercero y sexto, éste “Quintero”, número 165, jabonero, fue indultado. Deslucidos y ásperos segundo, quinto y séptimo. Noble el cuarto. El de rejones, complicado pero encastado.

Pesos: 435 (rej), 445, 440, 437, 432, 462 y 450 kilos.

Rejoneador Francisco Javier Rodríguez: Dos orejas.

Pedrito de Portugal, de verde esmeralda y oro: Palmas y silencio tras aviso.

César Valencia, de nazareno y oro: Vuelta tras petición y dos orejas simbólicas.

Jesús Enrique Colombo, de nazareno y oro: Silencio tras leve petición y silencio.

Destacaron en banderillas Francisco Chico Paredes, en la brega Eduardo Graterol y Eliecer Paredes, certero con la puntilla.

El rejoneador Francisco Javier Rodríguez y César Valencia salieron a hombros.

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