10/12/17

Examen ganadero en Mérida y San Cristóbal

Imponente toro de la Ganaderìa "San Antonio" para la Feria de Mérida 2018. Foto:

* Los Aficionados no tienen excusas para no acudir a las taquillas

por: Jesús Ramírez "El Tato"

Mientras el interés de los aficionados se debate entre los carteles de la Feria del Sol en Mérida ya conocidos y en el esperado anuncio de las combinaciones de la Feria de San Cristóbal, ambas con el dúo Vanegas-Colombo como atractivo principal, los ganaderos de reses de lidia venezolanos se internan en el campo, preparando los encierros con el concepto renovado de bravura y armónica presentación.

Y es que del mismo modo que los carteles son fruto de una esmerada gestión, no lo es menos la escogencia de los toros que saldrán en dichas plazas. Tanto Ricardo Ramírez con su divisa azul, rojo y blanco como los hierros de la familia Molina Colmenares y la nueva divisa de "San Antonio", se aferran a la tarea de moldear el toro de lidia con una embestida compuesta por una serie de importantes virtudes.

Este año en la Feria del Sol en Mérida, tan exitosa en taquilla como en el ruedo, surgió triunfal la fórmula de un joven ganadero que apunta con creces por la seriedad del toro bien conjugada con la bravura con el hierro de "San Antonio". Constituyó agradable sorpresa con toros de peso, bien hechos y rematados y que en cuanto a bravura y nobleza no admitieron discusión, brindando una importante lección ganadera de seriedad e importancia que cautivó a los aficionados más exigentes.

Sigue Edgar Bravo, su propietario, el concepto que el toro, además de ser bravo en el caballo, debe tener recorrido, ir hasta el final del pase metiendo la cara y siempre debe ir a mas con una embestida acompasada con cotas de alta nobleza y donde el volumen no tiene que ir en contra posición con las buenas hechuras.

Y con ese concepto se encierra Edgar Bravo en los misterios del campo bravo, consciente de la responsabilidad que tiene en las próximas ferias de San Cristóbal y Mérida, donde asume el gran reto ganadero que apenas comienza en la paz y tranquilidad que brinda el ambiente natural de la dehesa en Carache, estado Trujillo, a casi 2.500 msnm, con las piaras de vacas, sus crías, viendo crecer y desarrollar los futuros astados que pronto depararán la gloria y el máximo cartel a la divisa naranja y azul.

Entre tanto, los toros de "San Antonio" siguen trepando la cúpula de la finca trujillana, donde se crían bajo la mirada celosa de su criador con la fe puesta en las repetidas embestidas que como el pan de San Antonio, sacie la necesidad de toros nobles y bravos con trapío y lámina.

Todo indica, que en las próximas ferias andinas, los aficionados no solo tendrán el aliciente de atractivos carteles con los nuevos valores Vanegas y Colombo en combinaciones de interés, sino que además estará presente el toro del campo bravo venezolano en sana competencia y examen ganadero que no dejará excusa para que los aficionados que siempre exigen el toro, no se acerquen a las taquillas.

La inolvidable tarde del pasado año en Mérida, el ganadero Edgar Bravo a hombros con Nazaret (der) y Esaú (izq). Foto: blog deltoroalinfinito

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