6/11/17

El telón de fondo

Ojalá que esta vez si algo sucede con los toros, sea para bien del país y de su Fiesta Brava.

por: Eduardo Soto



La tauromaquia en nuestro país, en los tiempos que corren, depende, en buena medida, del acceso a divisas preferenciales que monopoliza el régimen, el cual nunca actúa sin trastiendas y las asigna de acuerdo a su conveniencia política.

Las negociaciones en torno a la contratación de los toreros, siempre ha sido uno de los arcanos más insondables de la Fiesta Brava. No obstante, recientemente pudimos saber, gracias a un conocido y conocedor taurómaco tachirense, que los números no le dieron al entorno de una de nuestras estrellas crecientes de la tauromaquia mundial, lo cual ha impedido que su debut en el país, una vez adquirida la Borla, tuviera el escenario natural y apropiado de la Plaza Monumental de su terruño.

Pero acontece que poco tiempo después, los guarismos fueron tan complacientes como para permitir que tal presentación se vaya a materializar en una placita portátil, armada sobre terreno castrense, en festejo a celebrarse el domingo anterior a las elecciones municipales.

El asunto carece de lógica taurina, pero al aplicar otra óptica, se podría pensar que los cálculos han debido ser hechos en ábacos diferentes y con intencionalidad distinta en cada caso.

La celebración de las Bodas de Plata de nuestro diestro más veterano, en Mano a Mano con el Omega de nuestro escalafón taurino por antigüedad, podría ser motivación necesaria, pero no suficiente para explicar tamaña incongruencia. Así pues, nuestro novel matador, doctorado en la Plaza más antigua de América, debuta en su patria en la portátil de más reciente factura, lo que parece una alegoría de los protagonistas del festejo.

No es fácil reunir tres personas que tengan tanta experiencia, sapiencia y vocación taurina, como quienes intentaron presentar el acontecimiento en la venidera Feria de San Sebastián. Sin embargo, no pudieron por ahora cercenar auriculares y no se conoce, a ciencia cierta, los argumentos tan convincentes que haya podido esgrimir el consorcio maracayero para cortar hasta el rabo; pero de resultar cierto lo que es lógico inferir, todo el ejercicio tendría entonces un telón de fondo que situaría el festejo en una lamentable perspectiva.

Pero, de cualquiera manera, es imposible no desear mucha suerte a nuestro nuevo Coloso de la Fiesta Brava, a pesar de que su retorno taurino a la patria, no pueda cumplirse ni siquiera en plaza permanente, pues la Maestranza tiene tiempo acumulando ruina, al igual que la Monumental de Valencia, otro testimonio elocuente de la verdadera actitud del régimen frente al Arte de Cúchares, a menos que le interese un caso en particular, porque puede traer más agua a su molino.

Si existiesen condiciones normales en el país, lo taurino no tendría color político, pero como están las cosas, cuando la maraña chavistoide no deja resquicio libre, este tipo de aseveraciones tiene poco asidero en la realidad, como se desprende de lo que tratamos de explicitar en estas líneas.

En un país tan agobiado como el nuestro, muchas cosas cambian día a día, salvo infelizmente el rumbo y por ahora. Ojalá que esta vez si algo sucede con los toros, sea para bien del país y de su Fiesta Brava.

Eduardo Soto

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