24/10/17

“No hay otra oportunidad”

La disposición de los aficionados prácticos en el Festival del Sàbaso 21/10 en Pueblo Nuevo, merece un agradecimiento.

por: Kike Rosales


Festival del 21 de Octubre en San Cristóbal

Dicen que de las crisis es donde muchas sociedades avanzan, no solo para salir de ellas si no para no repetir los errores que los llevaron a esa situación; en Venezuela esa palabra (crisis) la tenemos a diario y salir de la misma, hasta el momento, es un marasmo de tristeza y dolor.

Este escrito tiene la intención de mostrar cómo esta actual circunstancia no se aleja de los toros, entonces como una “agüita de Mayo“, este sábado 21 de octubre, aparece la lucha de aficionados prácticos en la Plaza Monumental de Pueblo Nuevo; donde también se pudo observar a los alumnos de la escuela taurina, nos mostró un esfuerzo titánico de gente que por pura piel desean que esto no se muera, se pagan sus gastos, compran los novillos y en una edad media en vez de sentarse a llorar se atreven a intentar hacer algo tan difícil, torear.

Ese hecho tiene nombres: Giovanni Rivas, Ronald López y Vladímir Vegas (junto con otros que no actuaron esa tarde) quienes donde pueden se presentan, se ríen, sufren y disfrutan hacer algo que muchos aficionados quisieran pero no hacen, “ponerse por delante”, luego actuaron los muchachos de la Escuela Taurina “Cesar Faraco” de San Cristóbal.

De los animales del Palmar de la Sierra, salieron cuatro, se destacó el lidiado en el segundo lugar por Ronald López, quien con sentimiento y gusto, mostró el “buen paladar” que tiene para degustar y acariciar la nobleza del mejor ejemplar.

Destacó por los alumnos de la Escuela Taurina Rando Miguel, bueno de verdad, es injusto un juzgamiento profundo por dos hechos: los aficionados prácticos por razones obvias nos muestran “los detalles” como el valor de Giovany, el sentir de Ronald y la lucha de Vladímir y más que juzgar lo primero es el respeto y la admiración por hacer algo que en este país pasa la peor crisis de toda su historia: Torear.

Lo otro es que las reses no fueron ni picadas, ni banderilleadas y menos estoqueadas; como saben, en San Cristóbal hay una medida donde se prohíbe la presencia de menores de 18 años en la plaza porque según los que no les gustan los toros “existe una enorme carga de violencia” en un espectáculo de estos. Señor… perdónalos porque no saben ni lo que dicen!

La disposición de los aficionados prácticos merece un agradecimiento, además que nos dejan desde el ruedo de la plaza un mensaje de compromiso claro, en estos días cuando los toros andan tan de capa caída en Venezuela, ellos dan un paso al frente basándose en una sentencia que pareciera que el resto del mundo no comprende; tenemos que jugárnosla por lo que nos gusta en estos tiempos de crisis “porque después de esta vida no hay otra oportunidad”.



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