13/9/17

Colombo, jerarquía de número uno

Jesùs enrique Colombo: Cornada en el gemelo y tres orejas en Albacete Foto: mundotoro.com

tomado de: mundotoro.com - por: ISMAEL DEL PRADO - 13/09/2017 20:47



La frase se viene escuchando desde hace días, semanas incluso, y es así. Tal cual. Por escuchada, por repetida, no debe ser banalizada. Jesús Enrique Colombo está listo para el toro. Necesita esa alternativa. A días. Zaragoza mediante. Esta tarde, en Albacete, mostró galones. Esa jerarquía que alimenta al que entrona todo 2017 como número uno del escalafón de novilleros. Tres orejas y una autoridad incontestable. Una, que pudieron ser dos, a su primero y dos, en el cuarto, novillo exigente, de apuesta, con el que no volvió la cara. Dio respuesta al porqué de su temporada en una faena de entrega que le costó incluso una cornada interna en el gemelo derecho. Un milagro después de ver resbalar el pitón por la carótida.

Diego Carretero, muy enfibrado toda la tarde y también volteado por dos veces en un quite por chicuelinas, paseó un trofeo de un segundo que tuvo movilidad, pero embistió a arreones. Marcos tuvo un lote insulso. Ni para buscarle las vueltas entre los pitones daban los de Fernando Peña, que, salvo esos tercero y sexto, lidió un encierro variado y de juego entretenido.

Más alto de cruz y con más presencia por delante, el cuarto subió un peldaño la presentación del encierro de Fernando Peña. Lo saludó a la verónica Colombo, que dejó luego un buen quite por tafalleras. De nuevo, espectacular en banderillas, el venezolano aprovechó la movilidad del utrero de Fernando Peña. Brindó a ‘Pimpi de Albacete’ y comenzó un trasteo en el que había mucho por torear. De apuesta, el encastado novillo. Echó la moneda al aire Colombo y no rehuyó la pelea. Le dejó la tela muy puesta y, a base de ver sólo pañosa, el novillo, pronto y con fijeza, repitió con emoción. Cuajado, a días de la alternativa, lo convirtió hasta un ejercicio fácil. No lo era. Lo dejó claro el epílogo por bernadinas. Cambió por dos veces el pitón. Consecutivamente. Milimétrica, la primera. Imposible, la segunda. Lo prendió del gemelo derecho –cornada interna de 7 centímetros con destrozos musculares– de manera horrible. Hizo por él en el suelo y el pitón viajó rozando el cuello. Resbaló como una guadaña. Un milagro. Volvió a la cara del toro y repitió por bernadinas con el tendido roto con él. Otro espadazo y dos orejas. Sin discusión.

Rompió plaza un novillo de buenas hechuras, un ‘taco’, lomo recto y cornidelantero, que tuvo calidad desde los primeros compases de su lidia. Definida y franca su embestida, humilló con clase para que Jesús Enrique Colombo se estirara a la verónica. Meció el capote, muy templado, con cadencia y ganando terreno, Buenos lances. Luego, el quite fundió chicuelinas, caleserinas y una templadísima brionesa. Banderilleó con espectacularidad al cuarteo, de dentro a fuera y al violín. Luego, la faena estuvo a la altura de su elevado nivel en los otros tercios. Comenzó por ceñidos estatuarios y templó las nobles embestidas del novillo. Final por luquecinas, antes de un estoconazo de efecto fulgurante. Asomaron los pañuelos y se mantuvieron tras conceder la oreja el presidente, que no atendió la petición de la segunda.

Más abierto de sienes, aunque sin exageraciones por delante, el salpicado segundo no fue novillo fácil. Apretó para tablas ya en el saludo de Diego Carretero, que sufrió un desarme incluso. Se ‘acostaba’ en el viaje el novillo, sobre todo, por el izquierdo y, fruto de ello, lo volteó dos veces en el quite por chicuelinas. La segunda cogida, por la barriga, para reventarlo. Salió indemne, sin embargo, el novillero local. Brindó al público y comenzó un trasteo en el que tiró de arrebato para imponerse al exigente animal. ‘Quiso’ Carretero y expuso mucho para tragar unas acometidas inciertas. Casi siempre a arreones. Muy firme para suplir con valor las carencias de su adversario, que se vino a menos. Más corto y a la defensiva, le robó una gran tanda de naturales. De uno en uno. Dejó una estocada casi entera en muy buen sitio y paseó una oreja.

Montado y hecho hacia arriba, el quinto tampoco permitió a Carretero relajarse. Lo saludó con una larga cambiada y le avisó a la salida del peto del caballo con una fea colada. Y es que el de Fernando Peña midió mucho y repuso lo suyo. Muy reservón, le costó acudir a los cites y acortó el viaje siempre que pudo. Carretero puso todo de su parte, un esfuerzo baldío, que incluso le pudo costar la voltereta, porque cada pasada era un nuevo arreón. Muy brutito a los engaños. Estocada desprendida y descabello. Ovación.

Más agradable de hechuras, bajo y de lomo recto, el tercero, negro girón, salió con pies de chiqueros. Lo saludó con una larga cambiada en el tercio Marcos. Apenas se le aplicó castigo en varas y destacó la lidia de José Antonio Carretero. Comenzó por bajo, con doblones, en un preludio de faena clásico en su repertorio. Luego, el burel fue muy deslucido. Le faltó raza y le sobró sosería. Trató de justificarse Marcos acortando las distancias, pero, metido entre los pitones, tampoco transmitió mucho más al tendido el animal y el manchego terminó desistiendo. Certero con los aceros. Ovación.

Ensillado y altote, el sexto, otro salpicado, fue igual de desrazado que su primero. Se emplazó en los medios y Marcos le saludó ahí con garbo a la verónica. Fue lo poco que pudo mostrar el manchego, porque el toro, que empujó en varas, no tuvo un ápice de calidad en la muleta. Medias arrancadas y siempre a la defensiva, soltando la cara, con un molesto gañafón. Buscó las cercanías Marcos, que logró así justificarse, pero no elevar el tono de una faena que ya estaba condenada por la paupérrima condición del toro. Silencio.

Parte médico de Jesús Enrique Colombo: ‘Cornada envainada por asta de toro de 7 centímetros en cara antero lateral de la pierna derecha en su tercio proximal con hematoma subcutáneo, que rompe la fascia muscular y que desgarra la musculatura en la zona del peroneo’. Pronóstico: ‘Leve’.

Plaza de toros de La Chata, Albacete.
Sexta de la Feria de la Virgen de los Llanos. Más de media entrada. Novillos de Fernando Peña, desiguales de presentación. El 1º, noble y con mucha clase; el 2º, con movilidad, pero incierto y a arreones; el 3º, deslucido y sin raza; el 4º, encastado, de apuesta; el 5º, reservón; y el 6º, deslucido, soltó la cara.


Jesús Enrique Colombo, oreja y dos orejas.
Diego Carretero, oreja y ovación.
Marcos, ovación y silencio.

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