1/3/17

Gran tarde del salmantino que abre la Puerta Grande

Domingo López Chaves: Valor, poder y raza. Foto:

por: Víctor Ramírez “Vitico”

Domingo López Chaves se llevó de calle la última tarde de la feria del Sol, con una actuación llena de valor, poder y raza, demostrando una tremenda claridad de ideas, clave para triunfar ante una corrida sosa y parada de Los Aranguez, festejo en el que Alexander Guillén perdió un triunfo necesario para él, al estar mal con la espada.
La corrida tuvo la anécdota de que los dos toros del lote de Israel Lancho saltaron al callejón, el primero de ellos volteando de manera dramática y milagrosamente sin consecuencias a un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana.
López Chaves estuvo muy por encima de un lote soso y tardo, destacando en el valeroso saludo a su primero, con dos largas cambiadas de rodillas, un farol, verónicas y buenas chicuelinas. En ese saludo el público se puso del lado del español, que tras brindar al novillero Manolo Vanegas, su pupilo, dio ejemplo de torería, oficio y sitio. El salmantino supo en cada momento como tocar al toro, la altura del engaño fue precisa, los toques exactos para enganchar al remiso astado y obligarlo a pasar, en series de poderosos muletazos. Una superior estocada le valió merecida oreja. Manejó con soltura el capote ante el cuarto en mecidas verónicas y bellas chicuelinas. López Chaves sacó todo el partido posible a un noble, soso y tardo toro al que toreó de forma estupenda, en series de muletazos largos y ligados, que parecían imposibles al principio del trasteo. Toda una demostración de sapiencia y sabiduría. Salió volteado de forma muy aparatosa al pinchar en un primer intento, pues el toro le tapó la salida en el embroque, no se arredró el pequeño torero que pinchó de nuevo para en tercera instancia tumbar a su oponente. La oreja, a pesar del fallo a espadas, incuestionable.

Voluntarioso y entregado, Israel Lancho se fue a recibir a sus dos toros a portagayola, siendo especialmente dramática la larga cambiada de su primero, en la que el toro saltó por encima del torero, siendo precisamente este astado el que por poco lesiona al efectivo de la guardia. Lancho no se acopló con el complicado “Bengalés”, que le puso en aprietos. La faena, atropellada, no dejó recuerdo. Algo similar le pasó al espigado diestro con el quinto, que también visitó el callejón. Muchos pases, alguno de ellos largo y templado, ejecutó un Lancho tan voluntarioso como anodino. Regaló un sobrero, encastado y con genio que no le facilitó las cosas. Le toreó con valor, pero sin sitio, quedando mal colocado, por lo que sufrió varias volteretas, al no llevarle bien. Su tarde desde luego fue más de querer que poder.

La espada dejó un amargo sabor a Alexander Guillén, que deberá urgentemente encontrarle el remedio a sus repetidos fallos en la suerte suprema que le llevaron a escuchar cuatro avisos en su lote. Muchos méritos del merideño, que enterado y valeroso, se dejó ir al menos una oreja de peso ante el noble y enclasado sexto, al que toreó bien en varias series de muletazos templados, algunos más largos que otros, pero todos ellos dentro de un aseado y correcto trasteo. No se notó en este astado el poco rodaje del torero, que siempre intentó y muchas veces lo consiguió, torear con pureza, hondura y ligazón. Buena labor en conjunto, que debe abrirle más puertas. Ante el tercero, deslucido y complicado, no perdió los papeles, aunque el triunfo era una quimera. En esta labor destacaron unos torerísimos doblones, en los que gallardo, el diestro logró sujetar y dominar a un toro áspero.

Ficha de la corrida

Plaza de toros de Mérida.
Martes 28 de febrero.

Quinta corrida de la feria del Sol. Poco más de un cuarto de entrada en tarde fresca.
Toros de Los Aranguez, bien presentados, nobles, parados y tardos. Complicados segundo y tercero. Noble y con clase el sexto, con diferencia el mejor. Un toro de El Prado, de regalo, encastado y con raza.
Pesos: 430, 470, 448, 430, 440, 465 y 430 kilos.

Domingo López Chaves, de azul marino y oro: Oreja y oreja.

Israel Lancho, de gris plomo y oro con remates negros: Silencio, palmas y palmas.

Alexander Guillén, de lila y oro: Silencio tras dos avisos y silencio tras dos avisos.

Buena brega de Gerson Guerrero y destacan en banderillas Eduardo Graterol, Fabián Ramírez, Mauro David Pereira y Ramón Contreras. En varas destacaron Luis Quintana, Alfredo Guimerá y Carlos Alzate.

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