8/2/17

Doloroso adiós a JESÙS NIEVES

Festival de Los Amigos del Toro en la Maestranza de Maracay: Pedro Campuzano. El Vito, el ganadero Irineo Oquendo, el recordado Jesús Nieves, el matador Jesús Salermi y el matador de novillos Antonio Arteaga, en tarde exitosa en la arena del Calicanto. El cartel de aficionados y profesionales en tarde triunfal celebra con vuelta al ruedo. Foto: blog elvitoalostoros

En los amigos del toro: La noticia del fallecimiento de Jesús Nieves causa profundo dolor en el medio taurino venezolano

por: EL VITO

Ante la sequía taurina que vivimos El Fígaro Orlando Rojas convocó a Los Amigos del Toro a una reunión. Convocatoria que entre sus propósitos estuvo el estrenar sede, cita en el Centro Libertador, esquinas Negrín y Libertador. Ahí está El Viejo Carruaje, restaurante que regenta don Manuel Laporta. Quien para la ocasión ordenó un rico arroz paella elaborado por la simpática Dolores.

La reunión que ha sido la primera luego de una larga sequía, tuvo la intención de analizar los motivos y las causas de la actual situación taurina en Venezuela. En principio reunir, por medio de Los Amigos del Toro, a miembros y aficionados en la búsqueda de caminos para rescatar la fiesta, ya sea como espectáculo pero sobre todo defender su presencia y existencia cultural en la sociedad venezolana.

El ágape reunió a los aficionados Rafael Carabaño de Maracay, Enrique D´alta de Caracas, Miguel Guía en su condición de Presidente del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida y representante de la Peña Taurina Aficionados de Caracas.

Se acordó celebrar otras reuniones, próximamente, ya con razones y propuestas en la agenda, para ser expuestas y discutidas por destacados miembros de Los Amigos del Toro que en esta oportunidad no pudieron asistir. Son diversos y amplios los tópicos a escrutar como lo son también las preguntas a ser respondidas. Todo con la única misión de reencontrarnos con un piso digno y solvente de lo que ha sido, de lo que es y podría ser la fiesta de los toros en Venezuela.

La grata reunión se cubrió con un manto de dolor y de tristeza, al enterarnos de la muerte de un gran aficionado: Jesús Nieves.

Jesús fue miembro de la peña de Los Amigos del Toro desde sus inicios, aficionado práctico de gran actividad y difusor de la más hermosa de la fiestas con vocación y entendimiento como pocos han tenido. Mejor amigo y competente economista, su partida es una pérdida irreparable para la causa de la tauromaquia nacional … Sin embargo, su mayor contribución para la fiesta de los toros, a nivel de rango universal fue su participación en el rescate de Antonio Chenel “Antoñete”. Comentaba el Maestro que:

- No hay duda que ese día todo cambió para mí, pues de no haberme tropezado con Jesús Nieves quién sabe dónde estaría.
Antoñete sería un punto de referencia anecdótico para algunos aficionados.

-Todos habían olvidado al “toro blanco”, nada era igual.

Con sus dejos de frágil apariencia, el torero madrileño rompe el cintillo que ahorca el celofán de la cajetilla de cigarrillos. Con el ritual que podría tener un sacerdote en la Eucaristía, Antonio Chenel le quita el papel de plata a la cajetilla de Winston que guarda el aroma del tabaco en los rubios pitillos americanos.

-Muchas cosas me han pasado en la vida; pero esa, la de haberme encontrado con Jesús Nieves, ha sido de las más importantes.

Jesús Nieves fue un destacado aficionado práctico caraqueño, al que el Colegio de Economistas de Venezuela encargó la organización de un festival taurino en el Nuevo Circo de Caracas a mediados de la temporada de 1977. Nieves, en representación del Colegio de Economistas contrató un grupo de toreros que estaban a la mano en Caracas: Manolo Escudero, de visita en casa de Federico Núñez y los emblemas criollos del toreo: Luis Sánchez Olivares “El Diamante Negro” y Alí Gómez “El León de Camoruco”.
Se puso en Fermín Rivera y en el mexicano Pepe Luis Vázquez, con sólo discar el teléfono les contactó, pero se empeñó en que “‘Antoñete” debía estar en el cartel, pero desconocía su paradero. Nieves viajó a Madrid, y por medio de Manolo Cano se puso en contacto con el desaparecido torero del mechón, a quien contrató para torear el festival de los economistas.
¿Por qué se empeñó Nieves en contratar a Antonio Chenel “Antoñete” para un festival taurino en Caracas? La respuesta es una razón sencilla que la entiende al vuelo cualquier aficionado. La culpa fue de César Girón, muerto en un accidente de carretera seis años antes. Girón, que entrenaba a diario con Nieves en el Nuevo Circo, no se cansaba de repetir que, para él, el mejor torero que había visto era “Antoñete”. Y Nieves se preguntaba cuan bueno debía de ser aquel torero que César Girón no paraba de elogiar.

- No hay duda que ese día todo cambió para mí, pues de no haberme tropezado con Jesús Nieves quien sabe dónde estaría. Antoñete era un punto de referencia anecdótico para algunos aficionados. Más tarde, ya retirado vino Chenel a Venezuela, y en los jardines del Hotel Tamanaco nos refirió en una entrevista para 6Toros6 aquella experiencia. Los festivales de Caracas fueron en junio del 77 y a los seis meses reapareció como matador de toros en Margarita.

- La reaparición en Margarita fue el 18 de diciembre de 1977, y en decidirme a dar ese paso tuvo mucho que ver mi gran amigo Curro Girón. Él me entusiasmó, yo estaba deprimido y creí que todo había acabado. Cuando amanecí el 19 de diciembre del 77, sabía que podía volver a ser figura del toreo.

Vinieron varias corridas en Venezuela. Una en Guanare con unos impresionantes toro de Rocha con Curro Girón y Juan Diego y la reaparición en Caracas junto a Manzanares y Pepe Cámara. Con una gran corrida del tlaxcalteca Manuel de Haro que le llevó al célebre festival en Lorca donde Emilio Mera lo puso en contacto con Sayalero y Bandrés, quienes en Benalmádena, al año siguiente, le propusieron una exclusiva de 15 corridas de toros a un cerro de millones.

Había funcionado el detonante que provocaría la explosión “Antoñete” en la Fiesta: Caracas, Madrid, toda España, México, Colombia y el Perú. Todos reconocerían la grandeza de Chenel, quien en Venezuela había reclamado su presencia en la Fiesta.

Hoy esa Venezuela se pierde entre la hojarasca de la corrupción política, que ha contagiado la fiesta de los toros con el negocio del lavado de dólares colocando en el escenario de la fiesta corruptos empresarios, ganaderos y toreros amparados por autoridades complacientes amparadoras de bandidos.

Una lección, unos recuerdos, una dolorosa partida de un entrañable amigo, irreparable pérdida la de Jesus Nieves que fue figura de aquella época que fue grande en los toros de Venezuela.

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