15/8/16

“El diablo cuidando hostias”

Marcos Peña El Pino cortando oreja se hizo acreedor del premio al Triunfador de la Feria 2016. Foto: Comana

por: Kike Rosales

Terminó la feria de la Consolación de Tariba 2016 en lo taurino; por “un tris” y no se da, pero la novillada y la corrida se efectuaron.

El cierre se hizo con toros de Rancho Grande y El Prado donde un encierro de desigual presentación y comportamiento vieron las personas que un poco más allá de un cuarto casi se acerca a poblar la media plaza.

Marcos Peña “El Pino” se enfrentó a Taribero que según la tableta de anuncio de la plaza pesaba 430 kg, el negro terciado mostró fijeza y nobleza que fue aprovechada por Marcos; lo único fue que no bajó la mano; la justeza de fuerzas del astado no lo permitía; la faena fue aseada y con asomos de clase, después de la espada le fue otorgada una oreja.

El segundo correspondió a Gregorio Torres “Maravilla”, Río Torbes, fue el nombre del que pesó 432 Kg.; en las banderillas Gregorio cerró con un par al violín que levantó la plaza, se gustó con tandas que incluso mostraron relajación dejando un espadazo entero pero un poco tendido y contrario; además de tardar en doblar, el puntillero lo levantó en dos ocasiones; la Comisión Taurina consideró que la actuación de “Maravilla” merecía la oreja que le fue entregada.

El tercero correspondió al Peruano Víctor Hugo Garavito, Palmireño con 450 Kg. el cual decidió brindar a todos los toreros que le acompañaban; comenzó la faena de muleta con ideas claras, después la actuación se fue diluyendo dejando sin mucho sabor la faena, igual decidió dar una vuelta al ruedo.

El otro alternante peruano Paco Céspedes, lidió a Cordereño de Rancho Grande, insistimos “según la báscula” pesó 441 Kg.; tiene cosas de torero que apuesta por lo fino; regaló algunas tandas con gusto, mató de un bajonazo.

Luego al merideño Alexander Guillén le correspondió Zorqueño de Rancho Grande, 440 Kg., veleto que no mostraba cosas de poder dejar al menos visos para el buen torear, casi sin embestir para poder ligar una tanda el merideño quien tuvo silenciada su actuación.

Cerró Machirí No. 6 de 436 Kg y colorado de pelo, anunciado como Rancho Grande pero parecía tener el hierro de la Consolación, (otra marca de la casa) con valor intentó el tovareño Tomás Martínez pero el toro según muchos “no tenía un pase” y así lo confirmó Martínez quien sintió el silencio de su realización.

En breve resumen; costó dar la feria este año, se hizo por el empeño de unos aficionados que pusieron el pecho a una brisa tan fuerte; se tuvo para muchos una entrada de público mejor de lo esperado, un toro para cada matador y la invitación a unos toreros peruanos poco conocidos aquí y que salvo lo hecho por Céspedes se piensa que podían haber llamado a otros coletas nacionales.

Todo eso se borra al pasar una pena con Víctor Hugo Garavito, al cual le retuvieron las espadas además que lo pusieron a pasar momentos de angustia al parecer por querer “bajarlo de la mula”. En un país donde a veces las autoridades nos hacen olvidar lo taurino como en este caso para después de ver hechos tan bochornosos nos muestran que de verdad nosotros lo que tenemos es “al diablo cuidando Hostias”.

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