30/7/16

El toro sobrero: Importancia, normativa, selección y salida al ruedo

Si bien, por diversas razones, los sobreros suelen producir cierto recelo, algunas veces han propiciado grandes triunfos. Foto: cetnotorolidia.es

* ¿Sabe Ud. cuántas plazas de toros -fijas- tiene la comunidad autónoma de Andalucía?

Columna: RETAZOS TAURINOS (XXIII)

por: Eduardo Soto

•Sobrero en tauromaquia, es un toro o novillo que se tiene de más en los corrales de la plaza, para ser lidiado en caso de que otro ejemplar de la corrida se inutilice. El Reglamento Taurino de Andalucía establece que si el número de reses a lidiar fuese de hasta seis, la empresa deberá disponer, al menos, de dos sobreros en plazas de primera y segunda categoría y de uno en el resto, preferiblemente de la misma ganadería. Esta flexibilidad podría explicarse, entre otras razones, porque vacadas emblemáticas como las de Miura o Victorino, no suelen incluir sobreros en sus encierros, lo que pudiera ir en detrimento del público, en particular del torista, que aspira ver una corrida completa de esos grandes hierros de ganado bravo. El empresario paga al ganadero el importe de los toros sobreros que se lidien, en caso contrario, corre con el gasto del trasporte de vuelta a su finca de origen, pero siempre puede llegarse a un acuerdo distinto entre los dos.

•Por cierto que en Andalucía existen nada menos que 119 plazas de toros, entre ellas tres de primera categoría: La Maestranza de Sevilla, El Coso de los Califas de Córdoba y La Malagueta de Málaga; ocho plazas de segunda: Almería, Algeciras, Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, Granada, Huelva, Jaén y Linares; las restantes plazas permanentes son de tercera.

•El Reglamento a la Ordenanza Taurina de Mérida (Venezuela) prevé que, en los espectáculos de reses de casta o de media casta, es obligatorio proveer dos reses de reserva, las cuales podrán ser de ganaderías diferentes a la anunciada, pero de la misma categoría.

•El sobrero, como su nombre lo indica, se destina a sustituir a los animales rechazados en los reconocimientos veterinarios o a los que, al saltar al ruedo, sean devueltos a los corrales por distintos motivos. Las causas del rechazo pueden ir desde la ostensible invalidez por falta de fuerza o descoordinación, por defectos anatómicos o de visión -no detectados- o por haberse inutilizado para la lidia antes del segundo tercio; pero si la res se inutiliza posteriormente, no será sustituida y se procederá a apuntillarla. Si el matador en turno denuncia que la res ha sido toreada (toro avisado), la Presidencia podrá ordenar su sustitución, siempre que así lo soliciten unánimemente todos los espadas actuantes. Hay que tener presente que la manifiesta mansedumbre, no es causal suficiente para que la presidencia del festejo saque el pañuelo verde, con el que se ordenan las devoluciones.

Una vez el toro devuelto a los corrales, se puede ordenar la salida del reseñado como primer sobrero o bien, con la venia de la autoridad taurina, se puede permitir correr el turno, es decir que salga el otro toro del lote que ha correspondido en suerte al espada actuante.

•El carácter de sobrero recae en un determinado toro, cuando las cuadrillas y apoderados, se ponen de acuerdo para dejarlo de lado, por razones varias, como pueden ser: malas hechuras, descarado de pitones, el más grande o el más viejo. Las hechuras de un toro bravo las definen sus características externas, es decir, estampa, tamaño, forma y disposición de la cabeza, pitones, extremidades, cola y color del pelaje. En algunos casos, las empresas tienen sobreros que ya han visitado más de un coso; a estos animales hasta se le alargan las pezuñas de tanto permanecer en corrales y adquieren resabios como salir andando a la arena, distraídos, queriendo saltar al callejón y huyen hasta de su sombra cuando se les cita con el capote. A veces, un buen puyazo corrige estos problemas e incluso algunos rompen a embestir en la muleta.

•Es de señalar una práctica que existe en la tauromaquia americana, sobre todo la de México, pues cuando un diestro no ha tenido suerte con su lote, se le permite obsequiar al público un sobrero de regalo, pagando el costo de la res. El resto de los alternantes debe dar su conformidad, pues el toro añadido supone un chance adicional de obtener más trofeos y, en caso de sufrir un percance, le correspondería a un compañero despachar el regalito.

En Venezuela el Reglamento taurino de Mérida prevé esta posibilidad con todo detalle. El matador, tras obtener permiso de la Presidencia, deberá anunciar que va a regalar un toro, antes del tercer tercio de la última res del festejo. Cuando más de un matador anuncie regalo, se respetará la antigüedad de alternativa y se escogerán entre los animales de reserva, conjuntamente con el representante de la ganadería. Si no hay acuerdo, el toro de regalo será el primer sobrero y los toros de regalo deberán ser de los reseñados en el sorteo del festejo. Cuando se anuncie un regalo y, posteriormente, sea devuelto un astado de los de lidia ordinaria, el toro de reserva que corresponde en turno sustituirá al devuelto, así sea el elegido para obsequio. Si el astado de regalo es devuelto, no tendrá sustitución, a menos que el torero decida obsequiar otro burel.

•Si bien, por diversas razones, los sobreros suelen producir cierto recelo, algunas veces han propiciado grandes triunfos. Quizás el sobrero más famoso de la historia taurina sea el toro Ratón, de Pinto Barreiro, lidiado por Manolete en la Corrida de la Prensa, en Las Ventas en julio de 1944, al cual el Califa cordobés le realizó una faena histórica, le cortó orejas y rabo y tuvo que dar tres vueltas al ruedo, antes de salir a hombros por la Puerta de Alcalá. Resulta que Ratón entró en sustitución de uno de Alipio Pérez Tabernero, fue el único toro del famoso rebaño portugués que Manolete estoqueó en toda su vida y fue llevado a la plaza como novillo con el nombre de Centella, pero como los datos genealógicos no se llevaban de manera muy estricta, el Mayoral de la Plaza, lo puso el nombre del roedor, porque se comía el pienso de los otros toros. ¿Cómo les parece?

Eduardo Soto

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