10/7/16

El indulto del toro de lidia: Orígenes y casos históricos

El exclusivo automóvil Lamborghini Murciélago, vehículo usado en la película Batman, debe su nombre a un toro indultado de Miura. Foto: motorpasion.com

Columna: Retazos Taurinos

por: Eduardo Soto

•Hace unos días recibí un mensaje de un amigo taurino tovareño, en el cual, entre otras cosas, preguntaba mi opinión tras haber leído que el indulto del toro era de origen mexicano y se otorgó por primera vez, al ejemplar Xajay (actualmente existe una ganadería mexicana con este nombre), al cual, además, se le había perdonado la vida tres veces en la desaparecida plaza de San Pablo, en la Ciudad de México en 1852. La razón del indulto habría sido el temor a que fueran desapareciendo las ganaderías de toros de lidia, por la escasez de sementales y la dificultad para importarlos de España.

No he podido encontrar información precisa que niegue o corrobore el carácter pionero de México en cuanto a indultos se refiere; aunque en efecto, al ejemplar Sajay (escritura de la época), se le indultó el día de Año Nuevo de 1852 y, quizás, es el primero concedido en ese país. Pero lo más insólito del caso, es que el animal se volvió a lidiar diez días más tarde y fue indultado de nuevo por su incomparable bravura; pero, más aún, volvió a saltar a la arena con idéntico resultado el 25 de julio, en la corrida para celebrar el cumpleaños del Presidente, el potosino Don Mariano Arista. El bravísimo ejemplar de Xajay tres veces indultado, ha pasado a las anales de la tauromaquia como El Rey de los Toros.

Ahora bien, investigando un poco sobre la interrogante planteada por mi amigo de Tovar y sobre los primeros indultos que han sido documentados, me he tropezado con un cúmulo de informaciones interesantes, que trascienden el objetivo original de la búsqueda.

Por Ejemplo, Lagartijo, primer torero que se hizo merecedor del título de Califa, indultó en Córdoba un toro navarro de Pérez de la Borda en 1879; colosal ejemplar que tomó 24 varas y cuya bravura lo llevó a ser semental de Miura. El toro, un retinto bien armado, llamado Murciélago, no quedó en condiciones de ser trasladado de regreso a su lejana dehesa, por lo que entonces pasó a posesión de Don Antonio, quien le apartó un selecto grupo de 36 vacas para cruzarlas con el ejemplar de sangre navarra, lo que dio pie para que se dijera que Murciélago es el primero y único Miura indultado. Además, la trascendencia y fama de este toro, hizo que la prestigiosa firma automovilística italiana Lamborghini bautizara uno de sus modelos con ese nombre y, por si fuera poco, el Lamborghini Murciélago fue incluido por su nombre en la película de Batman, El Caballero de la Noche, pues era el carro utilizado por Bruce Wayne, en su vida normal cuando no era el Hombre Murciélago. Con anterioridad, la casa Lamborghini había sacado un modelo denominado Miura que este año está conmemorando con una edición especial los cincuenta años de su aparición y el Murciélago fue introducido en 2001. El modelo Islero es de 1968 y el Jarama en 1970.

Más recientemente, en 2008, se presentó el modelo Estoque, no hay que olvidar que el lema de la fábrica boloñesa de carros deportivos, fundada en 1963 por Ferruccio Lamborghini, es la Casa del Toro de Lidia y que el Signore era gran aficionado y amigo personal de Eduardo Miura.

Por otra parte, el toro Jaquetón, perteneciente a la vacada del Don Agustín, el Cura de Solís, indultado en la plaza de Madrid en 1887, tiene fama de ser el primer toro indultado en la historia de la tauromaquia, pero al parecer sin mucho fundamente. El toro correspondió a Francisco Arjona Reyes, Currito, hijo del célebre Cúchares. No se pueden precisar los números de Jaquetón en el tercio de varas, pero lo que sí se sabe es que derrochó poder, codicia y bravura en los caballos, fue siempre a más y derribó prácticamente en cada acometida, pero recibió una coz que lo dejo convulso, cuando hacía hilo tras uno de los pencos, luego de derribar al picador. Al quedar el burel atontado, el público pidió insistentemente que no se matara a un ejemplar que había hecho gala de tan singular bravura, pero, de todas maneras, entró el rehiletero a colocar el primer par de banderillas, lo que produjo una bronca de tales proporciones que obligó a la autoridad a conceder el indulto. Sin embargo, aconteció que toro no hizo caso alguno de la parada de bueyes, por lo cual Currito no tuvo más remedio que darle muerte en el ruedo. Así pasó a la historia Jaquetón, indultado pero que, de todas maneras, hubo de ser estoqueado en el ruedo precisamente por su extremada bravura.

En España se dio un indulto muy particular con el toro de Osborne, gigantesca silueta de un toro de lidia, concebida originalmente en 1956 como una valla publicitaria de carretera para promocionar una marca de brandy, pero que con el paso del tiempo, ha trascendido sus fines publicitarios para irse trasformando en un símbolo cultural español. Aparte de las más de noventa vallas publicitarias del Toro de Osborne, sobre todo en las provincias de Cádiz y Sevilla, su imagen suele aparecer en muchos ámbitos de la vida diaria, pues con frecuencia se ve pegada en la parte trasera de automóviles, en recuerdos de viaje, sobre la bandera española y en los graderíos de espectáculos deportivos, pero al ser un logotipo comercial del Grupo Osborne, nadie puede reproducir su imagen sin autorización. No obstante, el Toro de Osborne empezó a sufrir los embates de la normativa que establecía ciertas distancias para ubicarlo a orillas de carreteras y autopista, hasta que en 1988 la Ley de Carreteras obligó a eliminar los mensajes publicitarios en las cercanías de las vías. Para 1994, un movimiento nacional en su defensa, llegó hasta el Tribunal Supremo, que consideró que la imagen trascendía lo meramente publicitario y era parte del paisaje español, por lo que fue indultado el Toro de Osborne.

El único toro indultado en toda la historia de Las Ventas, ha sido Belador de Victorino Martín, en la Corrida de La Prensa del año 1982, el toro tenía varios boquetes abiertos por la vara y los garapullos, el más grave era el de la cruz, donde aparte del puyazo, había penetrado la banderilla con la que Ortega Cano había simulado y, casi logrado, la muerte del ejemplar.

Este indulto de Belador, junto con el de este año de Cobradiezmos, logrado por Manuel Escribano en la Maestranza de Sevilla, confiere a la ganadería de Victorino Martín el privilegio de ser la única que ha indultado toros, en las dos plazas más importantes del orbe taurino, y es el décimo indulto logrado por la famosa vacada de Galapagar.

En la Feria Internacional de San Sebastián, en San Cristóbal, Venezuela, hace 34 años, se celebró un festejo que se conoce como la Corrida de los Tres Indultos, pues fue ese el número de toros de Torrestrella que lograron el perdón de sus vidas. El 22 de enero de 1982, es una fecha histórica que pasó a los anales de la tauromaquia, pues Tomás Campuzano, El Niño de la Capea y Morenito de Maracay, indultaron tres ejemplares de esta ganadería en tarde memorable, única en la Fiesta Brava venezolana y, posiblemente, también sin parangón a nivel mundial.

Para concluir estos largos Retazos, hay que mencionar al Maestro Enrique Ponce, Torero de Época, quien lidera la estadística de indultos en el orbe taurino, al acumular más de cuarenta, el último de los cuales fue en traje de etiqueta en Nimes al compás de los acordes inmortales de Joaquín Rodrigo y su Concierto de Aranjuez. Esta hazaña cumplida sobre las arenas de un antiguo coliseo romano, impartió a la lidia una especial categoría y un halo cultural que, seguramente, trajo al espíritu de todos que la Tauromaquia es digna de pertenecer al Reino de las Bellas Artes, término que se acuñó a fines del siglo XVIII, para referirse a las formas de arte que se desarrollaban por el uso de la estética, la idealización de la belleza y el buen empleo de la técnica. Calza todo a la perfección, ¿No les parece?

Eduardo Soto

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