24/5/16

“Devuélvanos un capote”

Esperemos ya siendo torero, Gil entienda la dimensión de ese, “Devuélvanos un capote…” Foto: K. Rosales

por: Kike Rosales

Reinaldo Gil tiene 16 años, desde hace cuatro es alumno de la escuela taurina “César Faraco” de San Cristóbal, el maestro de la misma Ramón Álvarez “El Porteño” consiguió que Gil viajara a España, a la escuela taurina de Badajoz la cual será su nueva casa. Un intercambio de verdad importante que ojalá y se hiciera más seguido.

Gil es de origen humilde, lo de los toros en su vida tiene que ver con la presencia de sus tíos, “Pepe” Gil y Antonio “El Táriba” quienes se torearon muchas novilladas cuando en este país se daban en casi todos los pueblos, y en el Táchira se mostraron hasta la saciedad.

Entonces viene cómo “armar” el viaje; consiguió el boleto y solicitó la autorización de los 500 dólares por parte del Gobierno Nacional en Cadivi o Cencoex, los dólares le fueron negados y allí comenzó un suplicio.

Ante la escasez de recursos económicos que él tiene, el mundo parecía acabarse, además debe ser responsable de su vida y pagar 100 euros mensuales para poder estar en el lugar donde va a vivir; pensaba con esos 500 dólares al menos, manejarse el primer mes.

Ante esa falta de dinero el viaje comenzaba a “desmoronarse”, pero el joven no se rindió y aparecieron aficionados que tenían billetes de a 5 o 10 dólares -y hasta mas- y arrimaron el hombro.

Claro que no se recogió como para pensar que podrá pagar un trimestre de la “pieza”; lo más destacable es la respuesta de él a la pregunta que ante tanto avatar lo mejor era no irse y quedarse acá, porque entonces sin plata ¿Qué iba a hacer él allá? Un contundente Torero, silencia las dudas.

La escuela taurina hizo un pequeño acto de despedida, el presidente de la institución, Manolo Ordóñez habló ante él y los otros alumnos y compañeros que fueron, haciendo hincapié que las escuelas no pueden dar implementos porque poco tienen; que conseguir muletas y capotes para la escuela, ha sido muy difícil.

Pero en este caso le dieron los “trebejos” para llevarse, ese acto tiene una condición especial, no es una dádiva existe un compromiso, él lo debe regresar.

El asunto más importante de esto es el empeño de Gil de irse a perseguir sus sueños, el respetuoso respeto mostrado por su maestro en la formación y la convicción que en este país tan lleno de colores grises en cuanto al ánimo, exista un “sute” que esperemos ya siendo torero entienda la dimensión de ese, “Devuélvanos un capote…”

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