15/2/16

A mí me gustaría

Reflexiones con motivo de la recién finalizada feria del Sol 2016 en Mèrida

por: Rubén Márquez

La triunfante actuación del gran maestro Alfonso Enrique Ponce Martínez en el Carnaval Taurino de América, una vez más, ha despertado mis deseos de escribir algunos comentarios.

He leído varios escritos de aficionados de solera, sobre lo sucedido en la ciudad de Mérida. Comparto en gran parte la preocupación y cierto malestar que han manifestado. Sin embargo tengo algunos puntos de vista diferentes que deseo expresar.
Me referiré solamente a algunos aspectos que considero relevantes de lo acontecido y a los comentarios que están relacionados con el interés y defensa de la Fiesta Brava en Venezuela.

En mi opinión la faena más meritoria de la feria fue la ejecutada el día Viernes 5 por el Maestro Enrique Ponce a Baltazar, toro de 486 Kg. de peso, de la ganadería El Prado, de Don Hugo Domingo Molina.

Baltazar con buena apariencia en la salida al ruedo, resulto minusválido de sus extremidades. Se cayó 11 veces durante la lidia; el Maestro de chiva se convirtió en todo un fisiatra taurino, trocó su muleta en la herramienta de rehabilitación del alicaído paciente, le tomo la primera mitad de la faena para la recuperación, con pausa y cordura, con elegancia y tronío, con la solemnidad y habilidad del experto, hizo con su muleta el prodigio mágico de enmendar la deficiencia física del cuadrúpedo, le colocó muletas artificiales a los cuatro miembros, el paciente se fue de menos a más y he aquí que surgió la faena gloriosa. Ponce le exprimió al enfermo las facultades provechosas ocultas, solo él las vio en la génisis de la lidia, por eso tuvo la osadía de obsequiar el brindis de la faena a uno de los taurinos más reconocidos del mundo, a Don Juan Lamarca, toda una autoridad en la materia.
En la segunda parte de la faena, Baltazar quedo hechizado por el arte taurino del Maestro, el corro enmudeció, la repleta monumental “Román Eduardo Sandia” quedo perpleja y entregada a la magistral faena. Fue toda una catedra de tauromaquia, el maestro impartió catequesis de toreo para todos los presentes. La faena de Ponce tiene una valía inobjetable, suficiente para satisfacer el anhelo de los taurinos más exigentes.

La lidia a Baltazar se paseó por una serie de tandas con la diestra y la siniestra, el avezado lidiador hizo gala de toda su erudición taurina, pausa, armonía, temple, elegancia, geometría, magnetismo y seducción para hilvanar una faena como pocas se habían visto, el Maestro le vació al cornúpeta su potencial nobleza, con la cual cimentó una obra de teatro de arte taurino, naturales de ensueño, con el dimensionamiento, sincronía y estilo bordeando la perfección.

La sinfonía de pases que materializó Don Enrique Ponce a Baltazar, quedarán para el recuerdo de los 16 mil aficionados que tuvimos la suerte de presenciar la magistral faena, la lidia fue complementada con adornos excelsos, molinetes, pases de trincheras, poncinas, remates de pecho y elegantes desplantes que consumaron la faena con solemnidad y maestría.

Para convalidar sus grandes dotes, el maestro Ponce despidió a Baltazar con un certero espadazo, parafraseando al Presidente López Contreras: con calma, y cordura hasta la sepultura.

La faena más artística de la feria fue la ejecutada también por Don Enrique Ponce el día Lunes 8 al toro Demorado, de 445 Kg., de la ganadería Los Ramírez. Demorado no salió lisiado al redondel, con menos peso pero con más fuerza y codicia que Baltazar, le permitió al Maestro valenciano superar artísticamente la magistral labor del viernes 5. Todas las cualidades artísticas taurinas del toreo quedaron plasmadas en las retinas de los casi 17 mil espectadores que nos dimos cita esa tarde en el La monumental “Román Eduardo Sandia”.

El gran Sol de Mérida en conjunción con el astro de Chiva, plasmaron un arco iris de arte taurino extraordinario, la irradiación mágica de la faena embeleso los tendidos y se diseminó por toda la ciudad hasta alcanzar la Sierra Nevada. Las Cinco Águilas Blancas de Don Tulio se posaron en las alturas de la tribuna para contemplar el colorido de pases artísticos que modeló Don Enrique. Tengo seis décadas viendo corridas de toros, incluyendo muchas en España, debo decir que son muy pocas las faenas que recuerdo con la majestuosidad artística de la presenciada la tarde del lunes al toro Demorado, no de las más meritorias, ya que estuvo aminorada por lo pastueño y poco volumen del astado, pero si con una gran maestría y belleza.
Como nunca antes han surgido opiniones magnificando negativamente las faenas del Maestro Ponce en Venezuela, relacionadas con el poco trapío y peso de los toros lidiados por el valenciano en Mérida. Con el respeto y admiración que siento por mis fraternos aficionados taurinos, que han emitido esos criterios, discrepo sustancialmente.

En primer lugar debo señalar que cuando los diestros españoles viajan a otro país a realizar sus faenas, no han visto los toros que les tocará en suerte, la mayoría de ellos, debido a sus múltiples compromisos, llegan el mismo día de las corridas al sitio donde tienen sus contratos, los toros son sorteados ese mismo día, no está al alcance de los diestros rechazar ningún toro que les haya tocado en el sorteo. Eso es lo que está establecido reglamentariamente, por lo tanto, se puede criticar al ganadero o a la autoridad por la presencia de los toros, pero no a los toreros.

Al maestro Ponce le tocaron 4 toros, GRUMETA (437 Kg), DEMORADO (445 Kg), CANDIDO (450 Kg) y BALTAZAR (486 Kg). Baltazar fue el segundo toro de mayor peso lidiado en la feria. Por lo tanto, el Maestro Ponce no escogió los toros de menor peso presentados (430 Kg).

Las características idóneas más importantes del Toro de Lidia son:
Que tenga más de 4 años de edad.
Poseer: Trapío, bravura y casta.
Peso mínimo reglamentario para el tipo de Plaza donde se lidie
El trapío es básicamente la presencia, la silueta, la estampa o aspecto fenotípico que presenta el toro a la salida al redondel, conjuntamente con el temperamento o "personalidad" que demuestre el toro, el trapío está acorde con su encaste.

La bravura del toro se demuestra en el tercio de vara, un toro será más bravo cuanta más fiereza demuestre ante el castigo de la puya.
La casta se demuestra en los pases de muleta, el toro debe ser codicioso, ir con fijeza y nobleza al engaño, no debe mansear, debe ser pronto a la embestida, no retroceder ante el torero, debe demostrar resistencia ante la muerte.
El peso de los toros, como las demás características, tienen relación con el encaste de origen, la selección, la alimentación y la sanidad animal.

Para lograr optimizar las características del toro de lidia se requiere grandes inversiones, hoy en día las ganaderías del toro bravo no son rentables, los ganaderos tienen que tener otras unidades de negocio para poder subsistir. En España, donde el precio promedio de una entrada para una corrida de toros, en una plaza de primera, es de alrededor de 50 Euros, han llevado al matadero ganaderías de casta completas por no ser rentables. Aquí en Venezuela una entrada promedio, con los mismos carteles cuesta 5 Euros.

Aunado a la situación difícil que vive la Fiesta Brava en el mundo, en Venezuela las condiciones económicas y políticas son más desfavorables que en el resto de los países taurinos. A mí me gustaría ver en Venezuela toros de más de 500 Kg, como los lidiados en Madrid, Bilbao, Pamplona, etc., los Palha Portugueses de Don Fernando Pereira Palha, q.e.p.d, excelso ganadero, recientemente fallecido, uno de los últimos reductos de la casta Vazqueña, como también me gustaría ver la suerte de varas como la que se practica en Francia, pero no podemos pedirle peras al olmo. En la FISS de años anteriores el empresario trajo a Venezuela toros españoles, de las ganaderías más reconocidas. En esa oportunidad también surgieron críticas de algunos aficionados defendiendo con razón la utilización de toros de ganaderías venezolanas. Hoy algunos de ellos no se sienten a gusto con el peso de los toros de la tierra patria, yo también deseo, por el bien de todos, que muy pronto las condiciones que tenemos en el país sean superadas y le permitan a los ganaderos mejorar la selección y mejor presentación de sus toro.

Los toros pequeños no son una exclusividad de nosotros. Recuerdo un encierro que trajo a Mérida la ganadería de Don Ernesto Gutiérrez, todos chicos y cornigachos, uno de ellos indultado por El Juli. En Colombia las condiciones económicas y el desarrollo de las ganaderías son superiores a Venezuela, sin embargo el encaste de Dos Gutiérrez tiene toros chicos.

En mi modesta opinión, son más importantes las demás características del toro de lidia que el tamaño. Me refiero a la edad, el trapío, la bravura y la casta. En Mérida hemos tenido de todo esto un poco, en algunos casos con alto grado de satisfacción, como sucedió el día lunes con el encierro de Los Ramírez, donde todos sus toros fueron potables, el peso fue de 430 a 460 Kg. pero la bravura y la nobleza fue sobresaliente. El encierro de Los Ramírez se prestó mejor al espectáculo que el de Los Aranguez, este último con mejor trapío y peso.

El Toro Baltazar de la ganadería El Prado, de buen peso, 486 Kg, adoleció de fuerza, con buena nobleza pero ayuno de fortaleza, de no ser por la suerte de haber caído en las manos prodigiosas del Maestro Ponce, el Rey Moreno no hubiera servido para el espectáculo.

Los que tengan la paciencia poncina de leer este comentario, pensarán que soy un torerista, todo lo contrario, me considero un torista, porque sin TORO NO HAY FIESTA, sin embargo, considero que lo más importante en estos momentos es la defensa de la fiesta brava, por lo tanto evito en lo posible pisar como taurino el terreno de los anti taurinos, ya que nos puede agarrar el pitón enconoso y mortífero de los enemigos de la fiesta.

Para concluir debo mencionar el caso de la casta navarra. Los toros navarros, hoy inexistentes como tales, fueron toros de tamaño pequeño, pero de temperamento tan bronco y casta tan marcada que suplían su falta de trapío con una portentosa acometividad y bravura, tenían las tres condiciones fundamentales que debe tener el toro de lidia: casta, poder y pies, desaparecieron porque los toreros los rehuían, alguno de ellos dijo una vez:

“Prefiero torear los elefantes castellanos a los zancudos de navarra”.
De los 33 toros lidiados en Mérida, 17 tuvieron un peso en cartelera de 440 a 490 Kg. 9 entre 430 y 440 Kg, y 7 de 430 Kg.

A Talavante le tocaron 2 toros de 430 Kg, de los más chicos. A uno le cortó 2 orejas, la autoridad le otorgó la vuelta al ruedo al toro, en mi opinión inmerecida. Es una pena que a tan notable diestro le tocara en suerte esos toritos.

No puedo dejar de mencionar, el éxito alcanzado por la empresa RANGUERTAURO en la organización de las Ferias del Sol, la presentación de carteles atractivos, con diestros egregios y la novedosa campaña de atraer estudiantes en la ciudad estudiantil de Venezuela, otorgándoles pases a precios accesibles, dio su buena cosecha, los tendidos fueron copados por gente joven que disfrutaron de la fiesta brava a plenitud, las excelentes faenas que estos noveles taurinos presenciaron los cautivó, lo cual es una buena esperanza para apuntalar el futuro de las alicaídas corridas de toros. Vaya para ellos mis felicitaciones y reconocimientos.

Para rematar la faena, saco mis pañuelos blancos para la COMISION TAURINA MERIDEÑA, por su superior gerenciamiento y premiación de los festejos, actividades y decisiones que lógicamente como es humano reconocer no fueron del todo atinadas, pero sustancialmente acertadas.

Para salir del ruedo es oportuno observar que Las Ferias del Sol en Mérida se han posicionado como las ferias más importantes de Venezuela y entre las más destacadas de La América Taurina.

“Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo Que es de Dios”.

QUE DIOS REPARTA SUERTE PARA LAS PROXIMAS FERIAS TAURINAS EN VENEZUELA.

Saludos afectuosos.

Rubén Márquez.

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