16/11/15

“Con la ropa remendada”

Y por las cosas como se ven, en las corridas del país nos tocará como cuando se rompe un traje. Foto: youtube.com

por: Kike Rosales

Cuando las costuras comienzan a ceder por el paso del tiempo y el llevar tanto “a las cuerdas” la ropa, aparece el zurcido, esa muestra de que no hay dinero para buscar otra prenda y nos toca “remendarla”.

Las ganaderías en Venezuela están pasando, por una situación de verdad difícil, se oye con insistencia que en el campo ya casi no hay toros para la lidia, algo que tiene dos lecturas:
- La situación económica que vivimos
- También que el poco refrescamiento de sangre muestra la pérdida de raza en varios hierros.

Además de esas posibilidades está el alto costo, mostrando que el altísimo precio no va junto a las exigencias, ver una corrida pareja de presentación y con al menos 450 kilos, es de verdad un sueño.

Contados hierros son los que piden las llamadas “Figuras”, no pasan de dos, uno es lo que dicen “corto”, el otro anda por una pérdida de casta inocultable y tampoco les alcanza para cubrir todas las plazas del país; además, el factor de la consanguinidad, se asoma por la cabaña brava nacional desde hace rato.

Muchos de los ganaderos piensan en el aspecto económico prioritariamente, es un derecho indiscutible, la inversión para criar toros es de verdad elevada; además hay que sumar varios factores, como por ejemplo el alimento concentrado, que no le basta con ser caro, es que poco se consigue.

Pero la calidad del producto: el toro, en muchos casos no está a la altura del precio solicitado, la queja más grande es la presentación de muchas corridas mostrando que el costo no se “apareja” con lo exigido.

Otro de los factores, es que después del tercio de varas muchos se paran, se “rajan”; de verdad, la cosa está por arriba de embestir o no (eso es parte del misterio del espectáculo); lo otro es “pérdida” de raza.

Estamos en un momento muy duro, por eso no es de extrañar que de repente comencemos a ver distintos hierros en una sola corrida; que se “consigan” dos en una finca, dos de don “fulano”, dos de “aquella parte” y se termina con los otros dos que se encuentren.

Y por las cosas como se ven, en las corridas del país nos tocará como cuando se rompe un traje, terminar “con la ropa remendada”.

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