27/9/10

El retorno de Otto Rodríguez


En Valencia terminaremos de descubrir la grandeza, madurez y arte de Otto Rodríguez.

* Integra uno de los carteles más completos de la Feria de Valencia 2010


por: Jesús Ramírez “El Tato”

Ilusión es palabra mágica en la tauromaquia universal. Sin ilusión es imposible enfrentar las vicisitudes que se le presentan a los toreros desde que comienzan. La ilusión arrasa obstáculos y poco a poco va dando margen de vencedor al que la posee.

Quienes logran superar la adversidad y llegan al objetivo, satisfacen su ilusión, pero a veces el infortunio se presenta, o las dudas rodean al individuo y se rompe la ilusión, la fé y las ganas de luchar.

En los carteles de la Feria de Valencia hay nombres que llaman la atención, desde luego junto a las figuras. Uno de ellos es Otto Rodríguez, joven matador alternativado en la monumental valenciana, y que ha recorrido nuestras plazas y ferias justificando siempre su inclusión en los carteles.

Pero no es de ahora que Otto suma importancia en los carteles. Cuando actuó de novillero en la importante plaza monumental de Las Ventas de Madrid, precisamente en septiembre de 1.998, un astado de Navalrosal por poco le quita la vida, porque en esa oportunidad, quiso dejar huella y no dejar en el olvido la ocasión para el triunfo. Esa tarde el público de Madrid se entregó a su honestidad y profesionalismo, deseos y garra torera, pasando a la enfermería donde le atendieron de tres graves cornadas, producto de arrimarse, de no pasar agachado y de justificar su nombre en uno de los primeros carteles de los ciclos que reunen a novilleros de diversos paises.

Y recuerdo de esa actuación de un venezolano en Madrid es esta foto que le presentamos de una media verónica de arte, de enjundia, de figura, de perfecta colocación, totalmente relajado en la ejecución. Esa tarde Otto Rodríguez enseñó algo distinto en el toreo, que es el arte bien ejecutado y con sello personal.

Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces, muchas corridas se han celebrado, y después de un retiro voluntario para dedicarse a la familia y a la ganadería que posee con su padre, vuelve Otto Rodríguez a colocarse en las cartelerías, sin pedir favores, solo exigiendo el puesto de combate que dejó a un lado sin perder la ilusión, la afición y la fe.

Después de ceñirse el áureo traje en Tovar donde cortó una oreja, regresa al coso valenciano donde asumió el grado superior, con cartel de lujo la noche del viernes 12 de noviembre con Sebastián Castella y el sevillano Daniel Luque con toros de la triunfadora divisa andina de “Los Ramírez”. Trilogía para una gran tarde.

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