19/12/14

Se buscan valientes ...

Momento de oración por Mario Salazar (de rodillas), antes de sus palabras como mensaje de Navidad 2014 de la Fundación Verbo y Vida Táchira.

* Mensaje de Navidad 2014 de esta web para todos sus visitantes, seguidores y con particular dedicación a nuestros pocos colaboradores quienes nos envían sus escritos o imágenes para compartirlos con la audiencia de venezuelataurina.com.

por: César Omaña
Director de venezuelataurina.com

Cuando falta menos de una semana para la celebración de la Navidad 2014, es propicio dejar unas palabras que fueron inspiradas luego de una invitación a esas cenas navideñas que a{un se presentan en los tiempos dif{iciles por los que atravesamos quienes vivimos en Venezuela.

Luego de estar en el sitio, los anfitriones: Miembros de Verbo y Vida Táchira, ofrecieron un acto que al final ha sido conmovedor para muchos de los asistentes, por la carga emotiva y la entrega de ellos para con el momento crucial de este encuentro que sirvió para el reencuentro con El Señor.

Algo me impulsó a grabar el mensaje principal del presidente de esta noble institución por aquello de que pudiera ser importante para compartir; y vaya que importante -quizás vital- para comprender esto de la Navidad.

El tiempo moderno nos empuja por la vida de un corre-corre ensordecedor que no nos deja escuchar; muchas veces no escuchamos a nuestra familia, a nuestros compañeros de trabajo, al vecino, o al oponente; y menos escuchamos nuestra conciencia, ese yo interno que a veces nos habla o nos reprocha.

De modo que, la inivitación en estas líneas es a ser valientes para tomarse unos minutos en donde se pueda escuchar con atención las palabras de este acto que podría asegurar, le dejarán un valioso aporte para vivir estos días.

El presidente de Verbo y Vida, quien es fundador junto a otros católicos, fue el encargado de entregar una disetrtación que contiene pasajes interesantes para la reflexión y que pueden conmover a personas que se vean identificados con los relatos que a manera de ejemplo el Ingeniero Agrónomo Mario Salazar, fue comentando.

Hacia el final de la ceremonia, los miembros de esta fundación se fueron acercando de manera individual a cada invitado para orar por él; Ud. podrá sentir la fe con la cual uno de ellos se me acercó para orar por mí y espero se pueda extender este maravilloso acto hasta aquel que escuche con atención...Amén.

Entonces, Se buscan valientes... que puedan escuchar
¿Será Ud. uno de ellos...?




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18/12/14

La Corrida de Tovar está tomando vuelo



Se empiezan a calentar los corrillos taurinos de los aficionados del estado Mérida en el valle del Mocotíes: TOVAR

La cita es el domingo 28 de diciembre, cuando César Vanegas por el Táchira, y Currito Ramírez, por Mérida, se vean las caras para el mano a mano en el patio de cuadrillas del Coliseo El LLano.

La cita y la programación van completas, para este domingo 28 de diciembre a las 4 y 30 de la tarde cuando lidiarán seis toros de la acreditada ganadería de Tierra Blanca, ganadería fundada por don Manuel Flamenrique Chopera, y Sebastián González Regalado. Será la corrida de despedir el año taurino de Venezuela.

El Mano a Mano de Los Andes despierta mucha rivalidad entre estos dos toreros venezolanos.

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Rumbo al Cincuentenario / Fiss 1973: IX Feria Internacional de San Sebastián

Toreros Debutantes 1973.

por: Leonardo Hernández Pineda

Tres corridas de toros fueron las organizadas para la temporada taurina de este año 1973; se llevarían a cabo del viernes 26 de enero al domingo 28. Para ellas se adquirieron tres encierros provenientes de México, ganado que a lo largo del ciclo permitió el lucimiento a los diestros.
La tarde del viernes se lidió la corrida de Javier Garfias por los matadores de toros “Curro Rivera” de México, el ibérico Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” y el nacional Carlos Rodríguez “El Mito”. Un apéndice le arrancó Rivera al primer toro del festejo, mientras que el Capea obtenía dos del segundo de la tarde tras faena musicalizada.

El sábado se presenta en el coso de Pueblo Nuevo un torero que acabaría el cuadro en la feria, hablamos del regiomontano Eloy Cavazos quien se presentó acompañado por Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” y el venezolano Carlos Martínez con astados de Jesús “Chucho” Cabrera. Cavazos se entregó al público tachirense y cortó tres orejas: dos en el primero y una en el cuarto. Otra oreja le sería otorgada al hispano “Niño de la Capea” en el tercero de lidia ordinaria.

Tres apéndices serían los cortados por el diestro debutante Antonio José Galán en la corrida de cierre del domingo 28, en donde con reses de Piedras Negras, compartía cartel con César Faraco y Dámaso González. Galán debutó con excelente pie en nuestra feria a tal punto que el público se le entregó totalmente. Faenas de mando y variadas, la plaza “explotó” al entrar a matar encunetándose entre los cuernos del toro sin la ayuda de la muleta, citando sólo con el cuerpo. Como triunfador del ferial se declaró al mexicano Eloy Cavazos.

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Carta al Presidente de la República de Venezuela

de parte de la Fundación Cultural Girón por el reitro de la obra escultórica de César Girón del Nuevo Circo de Caracas.


Caracas, 17 de diciembre de 2014

Ciudadano
NICOLAS MADURO MOROS
Presidente Constitucional
República Bolivariana de Venezuela
Palacio de Miraflores
Ciudad


Señor Presidente:


La Fundaciòn Cultural Girón, institución nacionalista venezolana fundada el 23 de octubre de 2013, saluda respetuosamente a su alta dignidad y le anticipa los mejores deseos en la Navidad y Año Nuevo.

El motivo de la presente es comunicarle que el pasado viernes doce de los corrientes fue retirada de su pedestal la obra artística, de cuerpo entero, del torero caraqueño César Girón Díaz, figura mundial de la tauromaquia, ubicada frente a la entrada principal del Monumento Nacional Nuevo Circo de Caracas, en la Parroquia San Agustín, de esta ciudad, desde el año 1972.

La citada escultura fué instalada como un reconocimiento ejemplar a quien supo imponerse como primer venezolano en el mundo taurino, frente a la entonces hegemonía de los toreros españoles, los cuales, incluso, buscaron desplazarlo por tratarse de un artista de origen humilde de la América mestiza, nacido en la Roca Tarpeya de Caracas.

Con el correr de los años, la escultura se convirtió en parte de la estructura física del Nuevo Circo, dado el hecho de que el apellido Giròn es sinónimo de taurinismo, independencia y rivalidad frente a los representantes hispanos, y que en esa arena agustina ocurrieron hazañas de mucha relevancia por parte de la dinastía venezolana.

Solicitamos de su alta investidura se considere la situación planteada y se restituya la obra a su sitio original, o, en caso de ser necesario, se devuelva a sus familiares o se entregue a esta Fundación Cultural Girón para su custodia y reubicación en otro lugar.

La importancia de César Girón ha trascendido los años y como reafirmación, en julio pasado, se instaló la Cátedra Libre de Periodismo con su nombre en la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA).

Hacemos votos por su felicidad y gozo navideño, al lado de su distinguida familia, al mismo tiempo que invocamos la protecciòn divina para la patria venezolana.


Atentamente,



Junta Directiva Nacional


Presidente fundador: Nelson Hernández Ramírez

Presidente Honorario: Boris Piñero Fuenmayor

Presidenta Ejecutiva: Myrna Girón Ricard

Vice Presidenta: Columba Girón Díaz

Secretario General: Nilson Guerra Zambrano

Tesorero: Arnold Miranda Gil

Vocales:
Feres Gatrif Páez
Pepe Luis Núñez
Juan José Girón
Oscar Fernández Guillén

Presidentes de Seccionales en Venezuela

Estado Aragua: Domingo Mora Márquez

Estado Táchira: Eutiquio Hevia Porras

Estado Mérida: Oscar Fernández Guillén

Estado Zulia: Luis Perozo


Presidentes de Seccionales en Internacionales

República de Colombia: Enrique Calvo

República del Perú: Carlos Castillo Alejos

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Caracas: Desmontaron estatua de César Girón en el Nuevo Circo

Foto de la reciente ofrenda floral que organiza anualmente la Peña Aficionados de Caracas junto al Cìrculo Bienvenida, en el aniversario de fallecimiento de César Girón. Foto: José Castañeda

por: César Omaña
Director de venezuelataurina.com

Este jueves 18/12, se conociò de manera indirecta, del desmontaje y retiro de la estatua de césr Girón e a las afueras del Nuevo Circo de Caracas; la acción supuestamente fue perpetrada el pasado viernes 12 de diciembre.

La información de este hecho está contenida en una carta dirigida al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela por parte de la Fundación Cultural Girón (FCG) la cual iría firmada por los directivos de esta agrupación y que fue enviada a diversos medios por la vía del correo electrónico.

En la misiva recibida no se deja saber si se enviaron copias a los organismos que directamente están vinculados con la administración de esas instalaciones del Nuevo Circo o si se trata de una acción del Ministerio de la Cultura o de la Alcaldía de Caracas. Se supo que enviaron la misma a la funcionaria presidenta de Fundapatrimonio.

Para los taurinos venezolanos, es imposible no asociar este comportamiento a las acciones que realiza el Alcalde de Bogotá para desmontar en la Plaza Santamaría todo lo que recuerde la cultura taurina.

Sorprende que a casi una semana del retiro de la obra escultòrica, no se tuvo noticias de este hecho. La FCG solicita la restitución de la obra a su lugar o la entrega de la misma a la familia Girón o a esa organización.

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17/12/14

Memorias de Conchita Moreno: La primera rejoneadora de Venezuela

Como un homenaje de Bibliografía Taurina a Esperanza Hermida Moreno, hija amorosa y abnegada de Conchita Moreno, que orgullosa nos descubrió y enseñó admirar a la gran torera venezolana, pionera del rejoneo en América. Foto: blog bibliografiataurina

* “…A la afición taurina y a mis compatriotas, escribo estas memorias para dar a conocer, el curso de mi carrera en los ruedos”.

por: El Vito - blog BibliografiaTaurina

Nací en la Ciudad de Caracas, entre las esquinas de Canónigos a San Ramón, Parroquia Altagracia, el ocho de diciembre de mil novecientos veintisiete. El día de la Inmaculada Concepción. Por eso llevo el nombre de “Conchita” y soy sagitariana.

Mis padres fueron Norberto Moreno Mayora y Juana D’Amico del Castillo. El maestro de obras, oriundo de Ocumare del Tuy. Ella obrera textil, caraqueña, hija de inmigrantes italianos. Mi padre fue constructor del inolvidable “Paseo de Las Palomas” en Macuto, Estado Vargas y mi madre, la primera mujer que manejó un telar impulsado por electricidad, en la empresa de la familia Branger en Valencia, Estado Carabobo. Mi familia fue de muy nobles principios y muy cristiana, aunque de muy modestos recursos. Vivimos con mi tía Rosa, la hermana de papá y con mi abuela, la Madama D’Amico. Ambas fueron recias, pero cocinaban sabroso y me cuidaron junto a mis primeras hermanas.

Isabel es la mayor de las hijas de mi mamá y yo soy la hija mayor de la pareja que ella formó con papá. Después siguen mis hermanas Rita, Victoria y Graciela. A las cinco hermanas nos decían “Las Moreno”. Siempre vivimos en Caracas, primero en La Pastora, después en San José y luego en El Valle, donde pasamos la mayor parte de nuestra infancia. Allí vimos nacer a los varones Benjamín y Bernabé. Cuando mi tía Rosa y la Madama ya no estaban con nosotros, Isabel hacía los mandados en la calle y yo cuidaba a mis hermanas. Isabel empezó a trabajar con mamá en los telares y como sabía leer, escribir y hablar muy bien, ayudó a fundar el primer sindicato textil de inspiración comunista en Caracas. Yo iba a la escuela cuando podía, pero la aprovechaba bastante y acompañaba a mi papá a las peleas de gallo de los sábados. Recuerdo que en el colegio me premiaban con una medalla la mayoría de los días viernes de cada semana, por mérito en el comportamiento o en aplicación. Deseaba ser abogada.

Rita tocaba el cuatro y la guitarra. Victoria era la más oscura de piel, por lo que le decíamos “La Negra”. Graciela, la más pequeña, era la más traviesa Benjamín también era de color oscuro. De allí su apodo de “El Negro” y Bernabé el más claro, por eso le decían “El Catire”. Como todos sentíamos inclinaciones musicales, cuando mi mamá no estaba brava por alguna travesura de papá y cuando él estaba de buenas, montábamos unos joropos bien sabrosos, porque se alternaban el cuatro y la guitarra entre Rita y Benjamín, mientras que el Arpa la tocaba papá o Bernabé y el resto tocábamos las maracas y hacíamos los contrapunteos. Tuve sobrinos y sobrinas bastante rápido, porque mis hermanas eran muy bonitas y en aquella época se estilaba que las muchachas parieran temprano. De aquella generación quedamos vivas, mis cuatro hermanas y yo. Tengo dos hijas, tres nietas y dos nietos, además un total de 16, entre sobrinos y sobrinas. Sólo Benjamín se fue sin retoños. Mi nieta mayor es abogada.

LOS COMIENZOS

Aún estaba en desarrollo la segunda guerra mundial cuando sentí la atracción por el toreo. Desde hacía algún tiempo me venía escapando de la escuela para ir a los encierros de toros que se hacían en El Valle. Allí aprendí el gusto por darle capotazos a los novillos. Sólo mi madre me acompañaba en el secreto y sabía que la cosa era algo más que un simple entusiasmo. Yo ya percibía que iba más allá de mí, inclusive. Era una pasión.

Cuando hablé de mis intenciones en voz alta y delante de papá, en mi casa no gustó la idea y mucho menos la “alcahuetería” de mi mamá. Ese oficio del toreo era tenido como una actividad masculina y mi padre dudaba que yo tuviera cualidades o capacidad para dedicarme seriamente a esa profesión. La verdad es que mis padres y mi familia aspiraban a que – si yo había sido buena estudiante – me graduara de “Bachiller de la República”.

Pero estas ideas se reforzaron en mí cuando llegó a Caracas la denominada “Cuadrilla de Señoritas Toreras”. Aunque yo no había terminado mis estudios secundarios y era menor de edad, hablé con el director de la cuadrilla y logré ingresar en sus filas para hacer lo que hoy llamarían en idioma inglés un “casting”, es decir, una prueba. Debido a mi particular experiencia en aquellos encierros de toros en El Valle, resulté airosa. Corría el año de mil novecientos cuarenta y siete, cuando decidí hacerme torera.

Ya a Caracas habían vuelto a llegar productos que antiguamente venían de algunos países de Europa. En 1947 había terminado la guerra y algunas personas jóvenes como yo, pensábamos que era un buen momento para aprovechar la paz mundial y dar rienda suelta a los esfuerzos por materializar los sueños de superación individual, que se habían visto ensombrecidos por ese panorama de conflagración planetaria. La llamada revolución de 1945 estaba siendo criticada por diferentes sectores y el ambiente político que se respiraba en la ciudad, inducía a pensar que podrían presentarse situaciones que me dificultarían el desarrollo de los planes que me había trazado. Por eso estaba muy preocupada y deseaba aprender pronto, lo más que pudiera del toreo y salir del país.

El asunto ahora consistía en lograr la autorización para los entrenamientos formales con la “Cuadrilla de Señoritas Toreras” y sobre todo para mis presentaciones públicas. Después de acaloradas discusiones, mucha argumentación de mi parte y con variadas condiciones, entre ellas que me graduara de Bachiller, al fin, mi madre logró convencer a mi papá.

Y comencé los entrenamientos. Eran bastante duros, por cierto, pues se trataba de torear en un ruedo y no en un corralón –como había aprendido yo a dar capotazos en El Valle-. Fueron horas de muchas tardes bajo el sol, ensayando múltiples pases. Pero yo no me amilanaba. Seguía con mucho interés las indicaciones del maestro en la arena.

Estos esfuerzos iniciales se vieron compensados porque al fin pude hacer mi debut en La Maestranza de Maracay, Estado Aragua en ese mismo año en el que había decidido ser torera. Tenía 20 años de edad. Mi papá, que luego de haber estado en contra se convirtió en uno de mis más férreos críticos, fue a la Plaza de toros esa tarde y antes de empezar la faena se me acercó y me dijo: “Si Usted decidió ser torera, hágalo bien. Si no lo va a hacer bien, retírese. No me haga pasar una vergüenza”. A lo que le contesté: “Papá se sentirá orgulloso de mí”. Y así fue.

MI DEBUT EN CARACAS

Al domingo siguiente me anunciaron en un mano a mano con una compatriota que había conocido en los entrenamientos en el Nuevo Circo de Caracas. Ya en aquella época existía una gran afición por las corridas de toros en casi toda Venezuela y en la mayor parte de los estratos sociales. A raíz de la visita que había realizado Juanita Cruz, una torera madrileña, se desató una tremenda furia hacia la tauromaquia femenina, de tal manera que se generó una expectativa bastante buena para mi “alternativa” en la capital.

La presentación en Caracas fue con Esther Álvarez, una chica que tenía cierto conocimiento de las lides taurinas, porque siendo sobrina del Sr. Cipriano Álvarez, famoso banderillero caraqueño, éste la tenía muy bien entrenada.

Esa tarde, la recuerdo con gran emoción, porque corté mi primera oreja en mi tierra. También actuaron en esa misma novillada con nosotras, ayudándonos en los diferentes tercios de la lidia: los subalternos “Capita”, “Minuto” y los diestros Paco Puertas y “Perucho de Caracas”. Cito éstos, porque eran los más conocedores del toro en sus diferentes querencias en la arena. Durante mi recuperación en Madrid, siempre recibí correspondencia de ellos, pero luego se perdió el contacto, porque fui cambiada de un sitio para otro, hasta que al final me recluyeron en el Sanatorio de Toreros de España. Si alguno de ellos aún vive, que reciba mi más cordial saludo y un fuerte abrazo de su colega y amiga. También recuerdo a Sergio Díaz y a Adilia Castillo, que después de renunciar al toreo, se hizo una famosa cantante del folclore venezolano.

Como estoy escribiendo mis memorias para Ustedes, no quiero dejar de contarles lo que sucedió cuando –formando parte de la “Cuadrilla de Señoritas Toreras”- me toca salir de Venezuela, después de hacer algunas actuaciones en el interior del país. Mi padre, en virtud de mis facilidades para los idiomas, hacía algún tiempo que me había comenzado a pagar una clases particulares de inglés con un profesor de origen trinitario. Yo, cumpliendo mi compromiso de graduarme, efectivamente obtuve mi título e inmediatamente me empleé como secretaria en un bufete de abogados ubicado en un moderno edificio en la esquina de Mercaderes. Trabajaba y entrenaba, entrenaba y trabajaba. En los fines de semana practicaba inglés y tenía presentaciones públicas. Muchos pretendientes se me acercaban, pero yo carecía del tiempo que la mayoría de los hombres exigían.

Faltando meses para cumplir la mayoría de edad llega el momento decisivo pues la “Cuadrilla de Señoritas Toreras” con sus nuevas adquisiciones –entre las cuales me encontraba yo- debía cumplir compromisos en otras latitudes. Otra vez, la disyuntiva del permiso, pues no podía salir del país sin la debida autorización. Mi papá se negó a firmar, a pesar de que yo cumplí todas las condiciones que me estableció para hacerme torera. El no quería que me fuera del país, pues temía que me pasara algo y que ni él ni mi madre o mi familia se enteraran. No obstante la negativa de papá, mi mamá sí firmó y yo me pude ir. Había ahorrado el dinero del precio del pasaje, separando una cantidad importante del sueldo que me pagaban en el bufete y la parte que me faltaba la completó mi mamá. Tiempo después supe que mi papá se disgustó de tal manera con mamá que llegó a responsabilizarla por si algo me pasaba.

Nos fuimos a México, toreamos en Guadalajara, Tampico, Veracruz, Xochimilco, Tijuana y Acapulco.

Todas nuestras actuaciones fueron lidiando las reces pié en tierra.

Estábamos haciendo la tournée o gira mexicana, cuando fuimos contratadas para la República de Colombia. Allá toreamos en Cartagena, Barranquilla, Cali, Manizales y Bogotá. Luego fuimos al Perú y toreamos en Lima, donde tuve un percance serio en la pierna derecha.

La “Cuadrilla de Señoritas Toreras”, se componía de dos matadoras, dos banderilleras y una sobre saliente que también hacía de puntillera, si el novillo no moría de la estocada que le diera la matadora. Al “puntillero” siempre lo contrataba el Director en la ciudad donde íbamos a actuar, y frecuentemente encontrábamos compañeros del otro sexo que nos auxiliaran.

Recuerdo que en Ciudad de México conocía a María Cobián “La Serranita”. Era una torera de mucha fama en su país. Ella me contó de su anhelo por viajar a España, pero que no lo hacía porque en la península no les estaba permitido a las damas torear a pie, sino a caballo.

Estuve pensando varios días en la posibilidad de hacerme rejoneadora, porque España, siendo la cuna del toreo, no se borraba de mi pensamiento.

A la noticia de la gravedad de mi padre, cancelé mi contrato con el Director de la “Cuadrilla de las Señoritas Toreras” y regresé e Venezuela. Encontré a mi padre muy enfermo y sentí un gran pesar en la conciencia. Le prometí, en ese momento, que no iba a viajar más.

Sin embargo, aproveché mi estadía en Caracas para comenzar mis contactos con Portugal. España seguía en mi mente. Nombré representante artístico en Venezuela al Sr. Alejandro Arratia Oses, un comentarista taurino que trabajaba en una emisora capitalina. Seguí mis entrenamientos a pie y comencé a montar.

Decidí que si volvía a los ruedos sería a caballo, como Rejoneadora.

Después que mi padre murió, actué en el interior de Venezuela. Mi hermano Benjamín me acompañó en una aventura taurina y familiar bastante pintoresca, pero llena de momentos muy agradables. Con una camioneta tipo “pick up”, que manejábamos alternadamente entre mi hermano Benjamín y yo, recorrimos buena parte del país, llevando el espectáculo de los toros a los sectores populares, es decir, a quienes no podían ir a las grandes ciudades o que no tenían dinero para pagar las costosas entradas de los carteles de postín. Mezclando el concepto de las corridas bufas y los circos ambulantes, ideamos y materializamos la construcción de una plaza de toros portátil, que se armaba y se desarmaba y que, además, tenía unas ruedas y un montaje que permitía trasladarla de un lugar a otro, por carretera, enganchada en la parte trasera de la camioneta.

Con esta plaza de toros portátil me presenté en Maracay, Valencia, Barquisimeto, San Carlos, Chivacoa y la Feria de La Consolación en Táriba, Estado Táchira. En mi gira por Venezuela, alterné con novilleros, cuadrillas bufas y algunos matadores mexicanos o colombianos, hasta que el Sr. Arratia me llamó a Caracas, porque debía viajar a Vigo, Portugal.

Benjamín decidió entonces ingresar a la marina y Victoria se encargaría de apoyarle en el arreglo del papeleo correspondiente. “La Negra” y “El Negro” fueron a despedirme.

En el Puerto de La Guaira tomé el Barco “Antoniotto Ussodinare”, afiliado a la Flota Italiana Lauro, que hacía el recorrido entre Europa y América, tres veces por semestre. En Vigo, me esperaba el empresario Sr. Joao D’A Silva. Transcurrieron días inolvidables en Lisboa y la empresa mostró gran interés en que yo conociera la ciudad. Los beneficios fueron muchos, porque la familia D’A Silva me trató muy bien durante mi estadía en Lisboa y entre unos meses pude debutar en la Plaza de Toros de Campo Pequeño, una de las principales plazas del país.

Todo fue un éxito porque allá no se les da muerte a los toros; también las banderillas son de simulacro, se caen rápido porque no calan en la piel del toro ya que no los perforan. Allá, la Sociedad Protectora de Animales es muy fuerte y no permite que se le haga daño a ningún animal. El tiempo que demoré entre los lusitanos, fue haciendo entrenamientos en la Escuela de Equitación y prácticas para El Rejoneo. Por medio de los contactos del representante fui contratada para España. El día convenido tomé el expreso internacional y en la estación, en Madrid, me esperaba Don Manuel Córdoba, quien luego sería mi representante para toda la península española.

Después de ir conociendo la Capital del Toreo, Don Manuel mostró una gran solicitud en que fuera también conociendo a todos mis paisanos de “coleta”, que se encontraban en España. Entre ellos saludé a Evelio Yépez, a Samuel Rivero y a Antonio Bienvenida “El Gran Caraqueño” – como se le conocía por allá-. Moreno y “El Chiclanero”, en compañía del apoderado, me llevaron a conocer la Gran Vía Madrileña y el lugar donde estaba instalado el Consulado y la Embajada de Venezuela.

Cuando en el Sindicato del Espectáculo se enteraron de mi presencia en la ciudad, la Junta de Rejoneadores puso el grito en la “Unión de Toreros”, ya que ellos creyeron que yo había ido para allá a torear pie en tierra. De nada sirvieron los argumentos que les presentó mi apoderado. El Cónsul y el Embajador de Venezuela, también tomaron cartas en el asunto para defenderme, pero Bernardino Landete, Ángel y Rafael Peralta, la crema del rejoneo español en aquella época, pudieron mucho y me vetaron.

Así las cosas, yo continué mis entrenamientos y el Sr. Córdoba me arregló dos presentaciones para Francia. Viajamos a Marsella por ferrocarril y allá me presenté en una corrida que llamaron “Bolivariana”, porque alterné con mis paisanos Curro y César Girón.

Esa tarde, el novillo de Rejones fue “pastueño y muy quedao” (palabras del argot taurino), antes de entrar en “suerte”, pero le busqué en todos los “terrenos”, le puse banderillas a una y a dos manos, rejones de adorno y de castigo y cuando lo puse en “suerte para matar”, entré en “simulacro”, de frente, todo a caballo.

En Francia, así como en Portugal, sí está permitido que las damas realicen toreo a pié. Sin embargo, la muerte y el descabello de las reces está todavía en discusión.

Como lo dije antes, entre Portugal y Francia, pesa mucho La Sociedad Protectora de Animales. Juanita Cruz y mi tocaya, Conchita Cintrón, tampoco pudieron hacer mucho en España y eso que la primera era nativa de Madrid. Allá, el Sindicato del Espectáculo, sobre todo en lo que se refiere a rejoneadores extranjeros, era como una “piedra de tranca”. Además, todos los toreros de a caballo, como los de a pié, le hacían la vida imposible a cualquier diestro extranjero, que osara invadir su terreno. Celos profesionales … Afortunadamente, no me faltaron contratos entre Francia y Portugal, pero al final, cuando los españoles se dieron cuenta de que yo no había ido para allá a buscar “camorra”, me levantaron el veto.

Fue así como pude rejonear en Linares, La Línea de La Concepción, Burgos, Ávila, Toledo, Salamanca, El Escorial y al fin, realizar mi más grande anhelo: presentarme en la Monumental de Las Ventas, en Madrid.

En las épocas de invierno en Europa, venía a torear a Sudamérica. Volví varias veces a México, Colombia, Perú y Panamá. A finales o a principios de año, pasaba por Venezuela y realizaba actuaciones en las ferias programadas. Veía a mi madre y a mi familia, si podía. Generalmente eran ellas las que me visitaban en el hotel donde me alojaba en Caracas. Mi preferido era el Hotel Presidente.

También tuve la oportunidad de torear en el sur de los Estados Unidos, específicamente en Texas, en Nuevo México y Baja California.

Mi vida emocional no era muy estable que digamos, pues como dije antes, los hombres –y creo que también muchas mujeres- normalmente no se adaptan a este tipo de rutinas y mucho menos si el arte de su compañera es tenido como un oficio donde se pone en peligro la vida a cada instante. Sin embargo, conquistas, salidas, invitaciones y alguno que otro amor abandonado en algún puerto, no me faltaron en aquellos años. La pasé bien. No lo puedo negar. Pero no era eso lo más importante para mí. Lo primordial era el toreo. Mi amor fundamental: la fama, el aplauso de mi público, su calor.

Pero para que Ustedes vean que la vida tiene momentos difíciles, les Recuerdo que en México un famoso cantante, cuya memoria honro con la omisión de su nombre, integrante de un trío, me cortejó durante un cierto tiempo, pero de una forma obsesiva, hasta el punto de verme en la obligación de negarle cualquier posibilidad, dados los celos furiosos con los que vivía. Un día, este hombre –bien buen mozo, por cierto- me cantó las mañanitas en un cumpleaños, al pié de la ventana del hotel donde me alojaba yo y con un ramo de rosas rojas, me envió una tarjeta de invitación a cenar. Esa noche, cantando él junto a un espectacular Mariachi, me agarró la mano y me puso un anillo de compromiso matrimonial. Yo temblaba, no de la emoción sino del miedo, porque mi admirador tenía un revolver en el cinto, el cual hizo sonar en repetidas ocasiones, como señal de triunfo o victoria, ya que al fin, según él creyó, me había “conquistado”. Lo cierto es que terminé de comer y me negué a ir a bailar, alegando que me encontraba cansada y debía entrenar muy temprano. Mi pretendiente me dijo que a partir de ese momento yo era de él, motivo por el cual debía olvidarme de los toros. No contesté. Al día siguiente, salí de Ciudad de México en el primer avión en el que conseguí pasaje. Me vine a la casa de mi mamá en El Valle. Y después de unos días, me fui de incógnito. Reaparecí en Europa. Mi amigo, una vez superado el trance del despecho –que no le duró mucho- siguió cantando, haciéndose cada vez más famoso y afortunadamente se casó con una dama que le correspondió, tengo entendido, en todo. De vez en cuando oigo sus canciones en la radio y veo sus películas en la televisión.

Pero volviendo a La Monumental de Las Ventas, me presenté, por primera vez, haciendo realidad mi sueño, con un astado de la Ganadería Galache de Cobaleda. El toro era muy grande y separado de la vista. Casi burriciego. Lo busqué en todos los “terrenos”, pero no pude hacer mucho con él. Me dio la impresión de que ese “marrajo” estaba “avisao”. Tan pronto como pude, salí de él, con un rejón de muerte, que fue muy aplaudido. Todavía me pregunto, después de tantos años, si no sería la mano peluda de los rejoneadores españoles la que me hizo aquella faena. Vaya Usted, a saber…

Después de esa presentación, que resulto ser todo un éxito, desarrollamos nuestra rutina: una gira por España, un descanso en invierno, una estadía en Sudamérica. Algunos paseos por uno que otro país de Europa en plan de turismo. En fin…

Corría el año de 1958, ya hacía algo de tiempo que la rutina de giras venía cansando a los caballos. El viaje más la faena. La faena más el viaje. La edad, el desgaste, el trajín. En esta oportunidad, al terminar la temporada en España con un contrato para la Provincia de Zamora, íbamos a torear por vez primera en la Ciudad de Benavente. Aquella era una ciudad pequeña, pero más chica aún, era su placita de toros. Quizás, el Sr. Apoderado no debió hacer aquel negocio. No obstante, cuando la cuadrilla me lo advirtió, ya nada se podía hacer. Yo estaba dedicada solamente a mis entrenamientos y al cuidado de los caballos, porque venían muy cansados. Esa temporada veníamos trabajando mucho, pero yo estaba muy entusiasmada porque al finalizar todos esos compromisos, íbamos a embarcar para Sudamérica y tendríamos no una gira, sino un descanso.

En Venezuela las cosas no andaban bien, en enero de ese año habían derrocado a Marcos Pérez Jiménez y yo estaba un poco preocupada. Quería saber de mi familia, estar en mi tierra… Hacíamos Benavente y a Sudamérica.

Yo tenía varios caballos, “Portugal”, que era mi caballo blanco, de paso, para abrir plaza. “Moreno”, que era mi caballo negro azabache, pura sangre árabe de rejoneo, que yo usaba para matar. fue que no pudo salir del encuentro con la embestida, sufriendo el tumbe por el toro, lo que nos hizo estrellar con el “burladero” del ruedo de la plaza. “Moreno” me cayó encima.

Dice la prensa de aquella época, que fui trasladada a la Clínica “La Milagrosa”, en donde permanecí en estado de coma durante veinticinco días.

Escribo estas memorias para dar a conocer a la afición, el curso que siguió mi vida después de abandonar la Clínica en Benavente. Me trasladaron al Sanatorio de Toreros en Madrid, para mi total recuperación y transcurridos largos meses, fui traída a mi patria.

No estaba aún restablecida. Presentaba secuelas del accidente como parálisis en la parte derecha del cuerpo, por lo que nadie me entendía lo que hablaba, no reconocía a las personas que me visitaban y no podía caminar. Había perdido todas mis facultades.

Cuando regresé a Caracas, en mi equipaje traía una serie de placas y exámenes que me habían hecho neurólogos, traumatólogos y en fin, una Junta Médica, comandada por el Dr. Manuel Rojo Dueñas y Casaceca García. La operación que me practicaron fue una “craneotomía”, para tratar de detener la hemorragia que presentaba en el cerebro.

Después de hacerme varias intervenciones quirúrgicas, pude recuperar el conocimiento.

Los toreros y las toreras, cuando salimos a la arena en una tarde cualquiera, lo hacemos en compañía de una gran fe en Nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, en la gente que sufre un accidente en el ruedo, yo percibo una constante relación con Cristo “El Varón de los Dolores”, como lo llama Isaías, en su libro de la Biblia, versión Reina Valera de 1960, capítulo 53, versículo 3 y 4: “Si se tiene familiaridad con la muerte, las cosas que te molestan devienen en pequeñeces; delante de la muerte, todo cambia de aspecto.” Según mi opinión, para la sanación de las personas es muy importante la amistad y el diálogo, el compartir con quien puede darte una mano, una respuesta a tiempo, alguien que te oiga y que te comprenda. Solamente el hecho de poder hablar de lo que te angustia, ya es un alivio. Entre todos los sistemas terapéuticos que existen, por muy modernos que sean, creo que el mejor es el de la amistad. Se trata de ayudar a la persona a encontrar equilibrio y armonía en todas sus relaciones. Hace falta un respeto amplio hacia el enfermo, que tiene que nacer de lo interno y fundarse en la idea de que toda criatura que sufre representa a Jesucristo.

Una vez, toreando en Perú, con la cuadrilla de las muchachas toreras, sufrí un “puntillazo” de diez centímetros en la pierna derecha. Me retiraron a la enfermería de la plaza y no pude salir más al ruedo. Tenía que haber matado al novillo, pero de ello se encargó la sobresaliente de espadas. Pensé que no volvería a torear. Ni siquiera que podría camina bien nuevamente. No obstante, caminé, aprendí equitación y rejoneo, llegué a la catedral del toreo, como se le llama –en el argot taurino- a la Plaza de Toros de la ciudad de Madrid : “La Monumental de Las Ventas”. Eso fue posible por el andar acostumbrada a toparme con la muerte. Tanto que hasta se le pierde el miedo. Ello no significa que una vez en el trance del dolor, del sufrimiento, se desafíen los designios de Dios. Al contrario, es entonces cuando más resignación se tiene en cuanto a lo que Dios pueda decidir.

He escrito estos párrafos en mis reflexiones, porque creo que tal vez nos pueden servir a nosotros mismos, cuando nos encontramos frente a la circunstancia del dolor en cualquiera de sus expresiones y en especial, en su aspecto físico. En esos casos, siempre recurrimos a la “otra” medicina, la que nos indica la ciencia médica y eso no está mal, pues resulta vital, pero no debemos olvidar la primera sanación, que está en nosotros mismos, fundada en nuestra amistad con Dios y en la conformidad con su santa voluntad.

Siempre he sido de una profunda fe cristiana y jamás he comenzado ninguna actividad, sin encomendarla al Todo Poderosos. Por El estoy en estos momentos, escribiendo estas líneas para Uds. El solo hecho de escribir nos ayuda a aclarar nuestras propias meditaciones y grabarlas en la mente.

A medida en que pasaba el tiempo, después del accidente en la Plaza de Benavente, fueron mejorando mis recuerdos y nunca olvidé lo que me aconsejaron los galenos: no volver nunca más a la arena, para torear. Así que lo tomé con serenidad y dediqué mis esfuerzos a recuperarme. Luego de pasar el estado de coma y las diferentes intervenciones quirúrgicas, tuve la plena seguridad de que no moriría. Hoy continuo viviendo, con esa experiencia impresa como una marca imborrable en mi interior.

Dentro de mis reflexiones, indudablemente hay una especial sobre el arte del toreo o la tauromaquia. Apruebo pues el criterio de Don Carlos Villalba, en su obra “Del Toreo de las Luces al Toreo de las Indias”, en su aparte “ética con apetito y otras crónicas”, ya que nunca estuve de acuerdo con esa cacareada protección a los animales, en vista de que sus mentores no hacen lo que dicen… En cambio sí permiten que todos los años se celebre el horrendo espectáculo de San Fermín en Pamplona. Aquello sí es una verdadera carnicería, pues se trata de un encierro de toros bravos y hambrientos, que se sueltan en las calles para que persigan al público, con las consecuencias lógicas de una enorme cantidad de personas “corneadas” y hasta muertas. No culpo al público que asiste al desencajonamiento de las reses en San Fermín, por simple curiosidad y hasta por aventurar. Como tampoco culpo a quienes practican la costumbre de los “toros coleados” en Venezuela y en otras zonas de América. Sé que hay gente que asiste a estos festejos con cierta tendencia a alardea, a creerse héroes, con mucho coraje y la mayoría de las veces lo hacen con una buena dosis de licor entre el cuerpo. Me pregunto ¿por qué no hay protección para los caballos en el coleo? La Sociedad Protectora de Animales debería prohibir el coleo a favor de los caballos, porque muchas veces son estos animales los que tienen que ser sacrificados por algún tropiezo que hayan tenido entre la multitud o con los toros. Y ¿qué decir de las peleas de gallo? O es que estas aves son inferiores a los toros en su condición de animales susceptibles de protección? Hablemos claro, entre todas estas tertulias está metida la mano peluda de las apuestas y allí no hay quien haga valer los derechos de los animales.

Entonces, en el asunto del toreo, no debe hablarse sólo de la protección del derecho a la vida de los animales. Debe incorporarse la protección del derecho a la vida de los seres humanos que podemos morir durante la realización de una corrida en festejos que llenan de alegría a las ciudades y de dinero al empresariado y al comercio.

También los toreros y las toreras requerimos protección y ayuda. Ahí queda eso…!

Testimonio de Piluqui de Benavente

Pilar Huerga Mielgo

Calle Villalpando nº 6

49600 BENAVENTE (Zamora)

Esperanza Hermida Moreno

Benavente, 21 de octubre de 2008.

Estimada Esperanza:

Esto de recopilar papeles después de tantos años no es tan fácil como parece, pero bueno haré lo que pueda. De momento te mando un programa de las ferias de septiembre de 1958, en el cual aparece en lugar preferente el nombre de tu madre y el de los diestros con los que toreo esa desgraciada tarde. Una tarde en la cual, dado lo aparatoso de la caída, muchos de los que asistieron a esa corrida pensaron y marcharon convencidos de la plaza que aquella joven muchacha “de los grandes y hermosos ojos” había muerto fatídicamente dada la gravedad del accidente.

Estoy convencida que te preguntarás el porqué de mi interés en el tema, y este no es otro que siempre he querido saber de Conchita Moreno, pues tengo dos motivos muy importantes para ello. El primero por que tenía la clínica donde ingresaron y asistieron a tu madre cerca de mi casa, y también porque soy aficionada a los toros, tanto en el campo como en las fiestas que tenemos en nuestra localidad, ya que aquí contamos con algunas fiestas taurinas, como es la denominada “fiesta del toro enmaromado”. Fiesta ésta en la que me he jugado la vida muchas veces por correr al lado del astado o hacerle fotos, cosa que me ha costado algún revolcón. Por todo ello puedo asegurar que cuando una persona acaba en el suelo la sensación que ofrece encontrarse ante el toro es la de cómo si uno estuviese ante una catedral, y no le da a uno tiempo a pensar en nada más, pues la impresión es única. El toro que se corre aquí pasa de los 500 K.

El segundo motivo de mi interés por la persona de tu madre es más complicado de explicar, pero tratare de contártelo tal y como pasó. Sucede que a unos 19 kilómetros de Benavente, concretamente en el pueblo de Navianos, se encuentra un Santuario enclavado en lo alto de un ribazo, el cual está dedicado a la Virgen del Carmen, cuya romería se celebra el tercer domingo de septiembre, romería que concita gran devoción en la comarca y a la que acuden los pueblos del valle, incluido Benavente. Tiene esta romería mucha fama en todo el contorno, siendo muchas las personas que se dirigían caminando a dicho Santuario, para asistir y escuchar la misa solemne que allí tiene lugar. Pues bien con ocasión de dicha celebración dos amigas mías y yo deseábamos acudir al mismo caminando, pero por ser muy jóvenes nuestros padres no nos permitían acudir solas. Al momento nos enteramos que dos vecinas de Benavente, concretamente la Señora Felipa, conocida como “La de aguas”, y otra señora conocida como la Señora de Voces, acudían todos los años andando al Santuario, por lo cual fuimos a pedirlas que nos llevaran con ellas, cosa que hicieron muy gustosas. Aconteció que cuando fueron a buscarme a mi casa, antes de las 7 de la mañana, era totalmente de noche. Recuerdo además que el cielo estaba completamente estrellado, y que al pasar por la clínica donde se encontraba Conchita Moreno, convaleciente de su reciente percance, pudimos observar como la luz de su cuarto estaba encendida. Fue entonces cuando una de las Señoras que se dirigían en peregrinación dijo: ¡Qué pena, lo más seguro es que se haya muerto la rejoneadora! (dando con ello por supuesto que por ello se encontraba la habitación iluminada). La otra señora contestó: ¡Sí, es una pena que con lo joven y guapa que es esta muchacha haya tenido ese accidente, y lo sola que está tan lejos de su familia y su tierra!. No hablaron más, pero una de las jóvenes del grupo dijo al resto: ¡Esperar, que me quito las zapatillas!. A lo que otra de las acompañantes replicó: ¿Pero hija porqué haces esto?. A lo cual ésta respondió: ¡Para que no sean Ustedes solas las que van descalzas!. A esto último respondió la primera de las susodichas Señoras: ¡Déjala, ya se las pondrá!. Pero la joven hizo caso omiso y no se puso las zapatillas, continuando todo el trayecto descalza, y caminado así los 19 kilómetros hasta el Santuario, donde asistió a la misa y después se puso de nuevo las zapatillas. Todo ello para llegar a la localidad de Navianos de Valverde, atravesando dos pueblos y un monte, ya que en aquel tiempo la carretera era de tierra y por ella circulaban mayormente carros y caballerías. Sin embargo el grupo de peregrinas pudieron regresar en coche.

Pasó el tiempo y fuimos olvidando ese día y también a Conchita Moreno, pero hace un par de años me dijo una amiga: ¡Pilu, te voy a contar algo que no he dicho nunca a nadie!. ¿Recuerdas la primera vez que fuimos al Carmen andando y me descalcé?. A lo cual la respondí que sí, que me acordaba perfectamente. Continuó relatándome como al escuchar a la Señora Felipa y al resto del grupo lo que hablaban sobre Conchita Moreno, ella se paró y se despojó de sus zapatillas. Continuó diciéndome esta amiga: ¡Miré a la a la ventana de la habitación que se hallaba encendida y desde el fondo de mi alma, prometí de intención y pensamiento, que por ti Conchita voy descalza a pedirle a la Virgen del Carmen que no te abandone y te cure!.

La verdad todo esto me dio que pensar, entonces fue cuando empecé a preguntar por ella, y todos la recordaban, pero nadie sabía nada sobre su vida y lo que fue de ella. Posteriormente un día, y por casualidad, en un programa de televisión escuché que la nombraban y que estaba viva. Yo quería contarla esto que acaeció en relación con tu madre sobre la promesa y gesto de aquella amiga, porque estoy segura que el resto del grupo también rogó por ella sin decir nada. Ahora, trascurridos tantos años, y recordando la última parte de la entrevista que a tu madre que le hizo mi amigo Agustín Vázquez en la clínica el 16 de octubre de 1958, creó sinceramente que la Virgen nos escuchó al menos un poquito. Y que como mi amigo Agustín (ya fallecido) recoge en su libro, y a decir de los médicos que la asistieron durante su convalecencia, la curación de Conchita Moreno fue “milagrosa”.

En el deseo de que estas palabras sean de alguna utilidad para conocer todo aquello relacionado con la “milagrosa curación de tu madre”, y todo aquello que tiene que ver con el percance que sufrió y su estancia en esta ciudad de Benavente, es por lo que he querido relatarte este pasaje. En un futuro espero poder hacerte llegar alguna información más sobre ello.

Atentamente:

Pilar ( Piluqui para los amigos)

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Aguinaldo Taurino

"Aguinaldos van...aguinaldos vienen..". Imagen: blog carlosbolivar.

por: Giovanni Cegarra

En el corre corre de estos días, preámbulos a las festividades navideñas y de fin de año, es valedero el cántico de aguinaldos, música venezolana folklórica tradicional decembrina y el pedirse los aguinaldos entre amigos, familias, compañeros de trabajo, por lo que indudablemente no podemos pasar por alto el pedir, nuestro aguinaldo taurino.

Palabreando estribillo de canción aguinaldera del grupo margariteño venezolano La Parranda de Marullo, "aguinaldos vienen aguinaldos van, cantando vinieron cantando se van", lo acoplamos a nuestra Fiesta Brava cantando "la Fiesta Brava viene la Fiesta Brava va, lo taurino vino lo taurino se irá, sí los aficionados, pilas no nos ponemos".

Siguiendo esta tradición arraigada fervorosamente en la región andina venezolana, que mejor Aguinaldo Taurino, aparte de pedir vida, salud, prosperidad, felicidad, que los taurinos venezolanos logremos unirnos, sin distingos de clase y posición, para evitar que nuestra Fiesta Brava se nos vaya por el abismo de nunca salir a flote, se consolide su permanencia, se mantenga flameante la llama taurina, no sea apagada por los adversarios y por quienes, dentro de la Fiesta, son más enemigos que los enemigos mismos de lo taurino venezolano.

"Aguinaldos vienen aguinaldos van, cantando vinieron cantando se van, la Fiesta Brava viene la Fiesta Brava se va, lo taurino vino lo taurino se irá, si los aficionados, pilas no nos ponemos..." y olé.

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Valencia: Exitosa jornada de devoluciòn a abonados

Los días sábado 13, domingo 14 y lunes 15/12 devolvieron un 90 % en forma directa a quienes acudieron a las oficinas.

por: Rodrigo Rivas.- Valencia-Venezuela.

El pasado fin de semana: 13 y 14 de Diciembre, se consumó (la estafa), la devolución del dinero a quienes confiaron y seguirán confiando en la Empresa Taurina “Don Fabio Grisolia C. A.”

El Ing. Nelson Grisolia Guillén con su equipo de trabajo los días sábado 13, domingo 14 y lunes 15/12 devolvieron un 90 % en forma directa a quienes acudieron a las oficinas de la empresa en Valencia, en gran parte; otra se le hizo previa comprobación de la negociación vía transferencia; y a otros distinguidos abonados, se le hizo traspaso para la compra de sus abonos para la Feria de San Sebastián 2015.

Es de hacer notar también la cantidad de aficionados que han dejado su abono en espera de estar incluidos en la data de los compromisos de localidades para el mes de marzo 2015 cuando se dará el paso para el rescate de la Gran “Feria de La Naranja”

Palabras textuales del Ing. Grisolia; “Exitosa, por demás, la jornada de la devolución de los dineros a los abonados; su asistencia fue vital; las oficinas en Valencia abrirán el próximo 5 de enero; agradezco las manifestaciones testimoniadas por aficionados de Valencia y de todas partes del país, en cuanto a la responsabilidad de esta empresa que presido con la ayuda de Dios y de todos, mientras se pueda. Les prometo que continuaremos trabajando en favor de la fiesta”. HECHOS

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Festival Benéfico y Mano a Mano, cierran actividad taurina 2014

Será en el Coliseo El Llano de Tovar. Foto: blog corealsa

por: Giovanni Cegarra

Dos espectáculos cierran la actividad taurina del 2014 en Venezuela, en el Coliseo El Llano de Tovar La Sultuna del Mocotíes, Municipio del mismo nombre del Estado Mérida, región andina venezolana.

El primero de ellos está fijado para el domingo 21, un Festival Taurino con fines benéficos, cuyo recaudo será para la llamada Academia Taurina de Tovar, bajo el apoyo del Complejo Recreacional de Mérida (COREMER). Alternarán en este festival, alumnos de la referida Academia, ante encierro de ganadería no conocida aún.

El segundo, bajo la organización empresarial del exmatador de toros Jesús Adolfo Colombo, será el domingo 28, a las cuatro y media de la tarde, el Mano a Mano de Los Andes, entre el matador de toros seboruquense tachirense César Vanegas y el tovareño merideño Joseph Ramírez Hernández Curro Ramírez, quienes lidiarán un encierro de seis toros de la ganadería venezolana Tierra Blanca.

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16/12/14

Rumbo al Cincuentenario/ FISS 1972: VIII Feria Internacional de San Sebastian


Toreros debutantes en 1972. Foto:

por: Leonardo Hernández Pineda

Tan sólo tres festejos se programaron para la celebración del periplo taurino de este año 1972. Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro”, Francisco Rivera “Paquirri” y Miguel Márquez con toros colombianos de González Piedrahíta, abrieron de capa la octava edición de la Feria Internacional de San Sebastián en San Cristóbal. Francisco Rivera fue el único torero en cortar oreja esa tarde, al quinto del festejo el cual resultó ser el más manejable del encierro.

El sábado 22 de enero se presentaba en el coso Monumental el torero venezolano Carlos Málaga “El Sol”, quien lamentablemente pasó a la historia taurina de la feria como el primer torero en que le suenan los tres recados presidenciales. Ocurrió en el quinto de la tarde con el toro “Torosonado” del hierro de Hermanos Rocha de Colombia. Le acompañaron aquella tarde los hispanos “Paco Camino” y Dámaso González. Vale indicar que antes de que saltara al ruedo el último toro del festejo, se soltó un torrencial aguacero que obligó la suspensión de la corrida.

Los toros de Bella Vista pusieron el cerrojo de la temporada taurina de ese año 1972. Los lidiaron “Curro Girón”, Dámaso González y Jaime González “El Puno”. La única oreja de la tarde fue para el torero aragüeño, lograda con el que abrió plaza. También destacaron sus compañeros de cartel, pero sin poder rematar las faenas. Curro regaló el sobrero perteneciente a la vacada de Hermanos Rocha al que le cortó una oreja. Por su parte Dámaso lidió el toro que había quedado de la tarde anterior, al finalizar su faena fue silenciado. “El Puno” recibió una cornada en el sexto de la tarde que le obligó asistir al Hospital Central una vez finiquitara su oponente. Pobre resultó ser en cuanto a trofeos esta edición de la Fiss, razón por la cual el trofeo al torero triunfador fue declarado desierto.

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Duelo por la Sra. Yajaira Sánchez de Trossel

Quien en vida fuera Esposa del torero Bernardo Valencia. Imagen: bibliocad.com


La Junta Directiva de la Asociación Nacional de Toreros (ANT) y la Asociación de Picadores y Banderilleros de Venezuela (APBV)en unión de sus respectivos afiliados, lamenta el fallecimiento de la Señora

YAJAIRA SANCHEZ Viuda de TROSSEL

Quien fuera Esposa del torero Bernardo Valencia; Madre de los toreros: Cristian Valencia y Sánchez Valencia y de Gabriela Trossel Sánchez; hermana polìtica del torero José Antonio Valencia y de César y Miguel Valencia; Tía del novillero César Valencia.

Expresamos nuestras mas sinceras palabras de solidaridad en este momento de dolor a estos toreros, todos activos, a la vez extensivas a su apreciada familia taurina y demás amistades por tan irreparable pérdida.

Rogamos a Dios por el eterno descanso de su Alma.


En San Cristóbal, a los 16 días del mes de diciembre de 2014.


Por la Asociación Nacional de Toreros: ANT

Leonardo Varela
Presidente


por la Asociación de Picadores y Banderilleros de Venezuela (APBV)


Gerson Guerrero
Presidente





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Y César Girón continuaba su charla desde las gradas valencianas (II)

Girón Díaz, impuso su presencia torera en todas las plazas del mundo. Foto archivo:

* No, mijo, nada más el cucarachero no tiene piojitos.

Y César Girón continuaba su charla desde las gradas valencianas& (II) (2306196)

por: César Dao Colina (Cedaco)

*CON franela cuello tortuga y pantalón de lino, esperaba los toros. La brisa arreciaba, desde el abra de La Entrada caímos en la fuerza gironera cuando torearon tres Girón en Barcelona, formándose el lío entre los gremios profesionales por la presencia de tres extranjeros en un cartel; y con mirada de lechuza, como dijo el poeta, responde:
 

 CG- Fíjate, la gente cree que solamente toreamos juntos en Barcelona y No, tocayo; esa perolita con agüita de papelón se la dimos a beber varias veces.
César, se pasa el dedo índice izquierdo por la frente y añade:
CG- En Francia, ni te digo, Toulouse, Bayona; en Oran; ah… y en Lima con Rafael y Curro. Más, con Curro y yo, solos, igual, creo que con Gregorio Sánchez en Arles y en Beaucare, con Pierre Schull.

Cedaco: Vámonos para atrás. Qué hay de Arenas de Valencia, señor César?
Y, con un tono bajo de voz, quizá envuelto con la cobija de la nostalgia, refiere:
 

 CG- Por qué te digo que a Valencia la llevo muy adentro. Mi debut como novillero fue en las Arenas con la empresa Osuna; me presenté de blanco y oro con el cara colorá de Evelio Yépez y Gabriel Rodríguez; fue El Día del Trabajador de 1949: ese día me cornearon ...

CG- En esas arenas toreé varias veces; y me acuerdo que iban colocados como banderilleros Diego Pérez, al inicio; luego con Gustavo Pedroza y un español residenciado aquí en Valencia; Victoriano Martín Armillita , a quien quiero ver de nuevo, es hermano de Armando Martín del mismo apodo pero era matador .

Dos anécdotas una en México y otra aquí en Valencia...

*La de México:
CG- Alfonso Gaona, empresario de la Monumental, me firmó cuatro corridas y sin suerte en las primeras y sin ánimo de justificarme; el ganado no embistió y nadie cortó orejas. Vaya qué sorpresa cuando Gaona, con todo su caché de pajúo, fue a mi residencia proponiéndome pagarme la corrida que me faltaba pero sin torear porque las pérdidas y la prensa lo ahogaban a palos; aunque me dijo que yo no era el culpable de lo sucedido. Bueno, se metió el señorito Alfonso nada más que con el tenedor...Mandinga ...

CÉSAR, ante semejante oferta, rompió de un solo tajo el silencio incómodo que le produjo lo que consideró una ofensa:
 

 CG- Mire, Tocayo, pregúnteselo a mi compadre Juan Zadala Ramos; lo mandé para el mismísimo carajo, usted va a insultar a otro; y se lo adelanto, usted no tendrá dinero, los millones, con qué pagarme luego de la corrida del domingo. Jure desde ya esa vaina paradito, no de rodillas, paradito así como está...

Y llegó el ansiado domingo...

Y, el domingo 26 de marzo de 1961-Corrida de La Prensa-¡La Explosión de la Casta de César Girón!...~dos orejas y un rabo al primero de Tequisquiapan, de nombre Rascarrabias y dos más ante el otro toro, Juan Gallardo~ Girón, con esa risa entre esa irónica y mordaz, repasa la sentencia.

CG- Y todo no quedó allí, viejo; resulta que el pajilandia de Gaona, que de pajú no tenía nada, esperó que pasara el fiestón mexicano y se presentó al siguiente día, como si ná, a mi hospedaje, con la intención de ofrecerme -me imagino que otras corridas- y no lo recibí y le mandé a decir, desde mi cuarto, con mi hermano Rafa, a quien llamo con cariño Maestro Pluto, pero eso sí, a todo gañote para que me oyera: “Ya veo que el doctor Gaona no sabe a dónde queda el carajo y yo no soy baquiano, sino matador de toros y debe tener bastante fuerza para traer sobre su lomo la millonada que no le alcanzará para pagarme como se lo dije antes de la corrida.”; él cree que nada más el cucarachero tiene piojitos y rodó la teja .

César Girón Díaz, luego, partiría a Madrid. Regresó en 1965.

La anécdota de Valencia y más, para la próxima entrega.

Mucha salud, suerte y luminosa alegría navideña.***(CEDA)

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